La Real Sociedad se fue el miércoles ante el Getafe sin marcar gol por primera vez desde que Pellegrino Matarazzo es su entrenador y ya era el partido número 20. No es que el conjunto txuriurdin no tuviera ocasiones, porque metió 13 tiros, ni que hizo un mal partido, porque se le dio mucho crédito a lo que hizo desde los festejos por ganar la Copa, pero inmerecidamente vio como en este partido el balón no quería entrar. Y es que trae mala suerte que el rival no tire a portería y se lleve los tres puntos en propia meta.
La Real llegaba a aquel partido contra el Getafe tras ganar 2-2 en La Cartuja y haber marcado hasta 11 goles en sus últimos cuatro partidos en Anoeta (3-3 con el Oviedo, 3-1 contra Osasuna, 2-0 contra el Levante y 3-3 con el Deportivo Alavés, porque si algo habían mejorado con Matarazzo era en la producción ofensiva, con 37 goles en 19 partidos, prácticamente dos para cada uno, pero esos precedentes eran no vale la pena.
El conjunto guipuzcoano, sin Guedes y con Oyarzabal en el banquillo, sus dos principales goleadores, tuvo su ocasión más clara cuando no habían transcurrido ni 15 minutos de partido, penalti que pegó Brais Méndez al palo. Apenas tres minutos después, Orri Óskarsson tuvo una doble ocasión, pero en el primer disparo no acertó y en el segundo detuvo David Soria.
El gallego insistió con una falta y un córner directo, pero no era su día y fue sustituido. Barrenetxea rozó el larguero nada más entrar y Juan Iglesias salvó su portería en la misma línea. Óskarsson y Aramburu fueron los últimos en intentarlo, para un total de 13 disparos sin gol.
Era la primera jornada en la que la Real se quedaba sin marcar con Matarazzo al frente, justo en un partido en el que buscaba los tres puntos para intentar alcanzar una quinta plaza que quería ir a la Champions y cerrar un sobresaliente 2026 con el de New Jersey en el banquillo, pero se quedó con las ganas y ese objetivo se le ha complicado mucho.