Ernesto Valverde (62 años) alcanza el medio centenar de partidos como entrenador del Athletic este domingo en Mendizorroza. El Txingurri, que no ha entrenado nunca al Alavés pero el club babazorro sí fue su primer destino como jugador profesional, establecerá en el derbi un récord de números redondos: nadie en la historia del Athletic ha dirigido tantos partidos al club rojiblanco y nadie tiene pinta de que podrá hacerlo de nuevo. Conseguirlo le ha llevado un camino largo, de 10 temporadas repartidas en tres etapas, que inició en agosto de 2003, con Rikjaard el banquillo rival. Quique Sánchez Flores y su Alavés serán oponentes en una cita mágica.
El viaje le llega en un momento de despedidas y dudas. Valverde dejará de ser entrenador de los leones al término de una temporada que ha sido una montaña rusa de sensaciones: la campaña con más derrotas desde que está en la élite podría tener un final feliz con una clasificación europea que exigiría un cambio de registro.
El Athletic fue su primer destino en la élite y siempre ha destacado que entrenar en San Mamés tiene un componente añadido, pues se confiesa seguidor y entusiasta. Lo que supone una carga extra de presión: las alegrías son inmensas, pero las penas duelen mucho más.
Después de formarse en la base de la cantera de Lezama, ejercer de segundo entrenador en el primer equipo, trabajar junto a Zubizarreta en la dirección deportiva y hacerse cargo del filial en la temporada 2002-03 a Valverde le tocó dar un paso adelante. Fue el elegido para suceder en el cargo a Jupp Heynckes. El club, vacío de un líder tras la muerte del presidente Javier Uria, aceptó sin dudar la propuesta de Zubizarreta. Valverde debutó en un amistoso frente al Zamudio de Mariano Ruiz -técnico que estuvo 19 años al frente del club vizcaíno- y su estreno oficial se dio en el viejo San Mamés ante el Barça que entrenaba Rijkaard. Ganar su primer encuentro en Primera División le llevó tres jornadas. En los dos primeros años en la dirección de banquillo del Athletic el equipo disputó la UEFA y jugó una semifinal de Copa. El cambio de aires se acordó con la Junta Directiva de Lamikiz, que ganó las elecciones que se dieron en la segunda campaña de Valverde. El abogado tenía otros técnicos en mente.
Espanyol, Olympiacos -en dos ocasiones- Villarreal y Valencia dibujaron la siguiente década de Valverde en los banquillos. En territorio perico, donde había sido jugador, disputó una final de Copa UEFA y luego disfrutó de sus primeros éxitos en Olympiacos, ganando Liga y Copa, pero también calando en los hinchas helenos. En Villarreal no tuvo una buena trayectoria y regresó a Grecia para volver a ganar Liga y Copa. El retorno a la Liga lo dio en el Valencia para coger al equipo en diciembre. Su siguiente estación estuvo de nuevo en Bilbao, club al que llegó tras dos años de pasión con Bielsa. Valverde consolidó todo lo bueno que había apuntado en sus primeros años en la entidad y convirtió el estreno del nuevo San Mamés es pasarela de Champions. Bajo su mandato el Athletic también recuperó los títulos (ganó la Supercopa) y se convirtió en uno de los habituales en competiciones europeas. Se fue por decisión propia para dirigir al Barcelona.
En Barcelona ganó Liga, Copa y Supercopa. Le faltó la guinda de la Champions. En los 22 encuentros de Liga de Campeones que dirigió a los azulgrana sólo tuvo dos derrotas, pero fueron montañas: Liverpool y Roma remontaron en los partidos de vuelta de las eliminatoria desventajas que parecían concluyentes. El picotazo continental hizo mella en la confianza del club hacia el técnico. Le despidieron en enero de 2020 tras caer en la semifinal de la Supercopa. No le salvó ni ir de líder en la Liga. Fue un golpe duro para el Txingurri, que decidió echarse a un lado de los banquillos. Así estuvo más de dos años porque no se sentó en ninguno hasta agosto de 2022. Fue el entrenador de Uriarte para las elecciones de junio de 2022 -también iba con Barkala- mientras que Bielsa era el elegido por la candidatura de Arechabaleta. Valverde pudo con Bielsa. El Txingurri ha sido única alternativa para Uriarte en los primeros cuatro años de mandato del ahora reelegido presidente. En este periodo el técnico devolvió al Athletic a la Champions y le hizo recuperar el mejor sabor de la Copa, conquistando el título de 2024 tras 40 años de intentonas baldías.
¿Y ahora? Hace un año, cuando el Athletic se cruzó con la Roma en Europa League, Valverde fue cuestionado por la energía de Ranieri, que entonces tenía 73 años de edad, y el Txingurri aseguró que “no me veo entrenando a esa edad”. Quién sabe. Quizá se tome un tiempo de descanso y distancia con el banquillo. Pero de todo lo que venga nada será improvisado, pues Valverde es un técnico de reflexión y valoración. En ese trayecto hacia el futuro no dejará de lado la lectura, novelas y ensayos; el aprendizaje y profundización en cuestiones y teorías alrededor de la fotografía, de la que es militante, y también se oxigenará con paseos a pie y salidas en bicicleta, aunque no al ritmo de Luis Enrique.