La historia del deporte se construye sobre los éxitos, pero se forja a partir de la mejora. Hay temporadas en las que no jugamos tanto para ganar sino para sobrevivir. Al borde del abismo, donde el margen de error es mínimo, debe aparecer el personaje. El Sevilla se encuentra ahí, obligado a competir más contra su contexto que contra sus rivales. La experiencia de futbolistas como César Azpilicueta o Gabriel Suazo, experimentada en situaciones de urgencia, va más allá del juego: deja de ser un extra y se convierte en una necesidad.
En su comparecencia semanal, Azpilicueta recordó sus primeros pasos con Osasuna. Tras varias clasificaciones europeas, su equipo pasó dos temporadas muy difíciles de la mano de Cuco Ziganda y José Antonio Camacho. Aparte del propio César, que entonces era un adolescente, mezcló a muchos jóvenes (Monreal, los hermanos Flaño, Juanfran, Javi García, Oier, Héctor Font, Carlos Vela y Kike Sola) con algunos veteranos (Ricardo, Cruchaga, Puñal, Josetxo y Pandiani), además de varios extranjeros. Un ecosistema parecido a esta Sevilla.
"Transmitir tranquilidad es complicado en este momento cuando eres joven. Lo viví cuando tenía 17 años en Osasuna B con quedarme en el último partido. En mis dos primeras temporadas en Osasuna logré quedarme en el último partido. Son situaciones que te hacen crecer, que hay que vivir", afirmó Azpilicueta. Los rojillos se salvaron por un punto en la 2007-08 y la 2008-09; En la segunda, consiguieron imponerse a Barcelona y Real Madrid en las dos últimas jornadas de Liga.
Suazo sabe lo que es jugar contra todo en un club gigante que nunca ha perdido la categoría. Capitán de Colo-Colo en los meses más críticos de su historia reciente, vivió un curso marcado por el caos institucional, los malos resultados y el ascenso al descenso. El 16 de febrero de 2021 terminaron jugando por la permanencia ante Universidad de Concepción, en un evento sin público debido a la pandemia del covid-19. Finalmente, el Cacique lograría la victoria gracias a un gol de Pablo Solari.
Tras la dura derrota del Sevilla en El Sadar, Suazo intentó contener la emoción en su comparecencia ante los medios. "Siempre me he caracterizado como una persona resiliente, sobre todo en los malos momentos. Me tocó vivirlo con el equipo de mis amores y aquí estoy, orgulloso de estar aquí a pesar del momento. Por eso voy a darlo todo y contagiar ese sentimiento a cada compañero", expresó con afectación.
Cuando pasó a la Bundesliga, Rubén Vargas empezó a competir en ese campo donde cada punto pesa más de lo habitual. En Augsburgo encontró una exigencia constante con el objetivo de la permanencia como rutina; un club muy modesto construido a base de resistencia y regularidad para sobrevivir. Siendo muy joven, el suizo asumió responsabilidades aportando buenos números en ataque. Aunque no sintió la tragedia tan cerca como ahora, la presión en la zona media e inferior del campeonato alemán apenas permitió desconexiones.
Neal Maupay, por su parte, está más que acostumbrado a vivir en la cuerda floja, especialmente en la Premier League. Equipos como Brighton, Everton o Brentford solían tener el descenso en el horizonte casi siempre. "No podemos dejar que entren chismes en el vestuario porque nos pueden afectar. Los partidos son once contra once, así que tenemos que dar lo mejor y creo que nos irá bien. Necesitamos trabajar duro para cambiar la situación", dijo en su presentación.
Futbolistas como Nemanja Gudelj, José Ángel Carmona, Kike Salas, Juanlu Sánchez, Lucien Agoumé, Djibril Sow o Isaac Romero asomaron al precipicio la pasada temporada, cuando el Sevilla se salvó de la quema por un punto. Fue un tramo final de máxima tensión, con varios duelos al límite como el empate ante el Leganés (2-2), la derrota en Vigo ante el Celta (3-2) o la victoria ante Las Palmas que aseguró la permanencia. Aquel partido también movilizó a toda la afición con un ambiente que volverá a quedar patente ante la Real Sociedad.
"Ese calor que transmite la afición hay que llevarlo al positivismo y a darlo todo. Tenemos que remar todos en la misma dirección y debemos demostrarlo, que es lo más importante", apuntó Azpilicueta. Más allá de los discursos, el mensaje del navarro se centra en la confianza y la constancia, así como en el trabajo semanal y el apoyo al equipo en las adversidades: “De palabra muchas veces es fácil, pero luego cuando llegan esos momentos es cuando hay que echar el hombro”.