La llegada de Michael Carrick ha cambiado la cara del Manchester United y, más concretamente, de un Kobbie Mainoo que parecía más fuera que dentro de Old Trafford. Su hermano incluso posó con una camiseta que decía 'Free Mainoo'. Esta semana, sin embargo, firmó su renovación hasta 2031... y lo celebró decidiendo un Clásico 'loco' ante un Liverpool (3-2) que igualó un 2-0 negativo al descanso.
Carrick apenas hizo un cambio (Cunha por Diallo) en comparación con el once que acababa de vencer al Brentford el lunes pasado, sellando la clasificación para la Liga de Campeones dos años después. En el Liverpool, más allá de las bajas ya conocidas de Alisson y Mamardashvili en la portería, además de Salah en la delantera, Isak fue baja de la plantilla por problemas físicos. Fue Gakpo quien actuó con referencia.
El Manchester United llegó al partido muy metido. Especialmente un Bruno Fernandes que sigue persiguiendo el récord de asistencias de Henry y De Bruyne. Sesko empezó en fuera de juego. Pero Curtis Jones estuvo atento, entró en cobertura y demostró más fundamentos defensivos que muchos laterales puros.
Los 'red devils' abrazaron a un Liverpool incapaz de salir de su propio campo y el primer gol apenas tardó cinco minutos en marcarse. Mbeumo lo metió desde el banderín de córner y, tras realizar su primer disparo ante Gravenbech, Matheus Cunha recogió su propio rebote para abrir el marcador.
El Manchester United siguió presionando y, antes de cumplirse el primer cuarto de hora, Sesko duplicó la ventaja con polémica porque, en su intento por controlar el balón, el VAR revisó un posible toque con la mano. En cualquier caso, no contabilizará la asistencia a Bruno Fernandes tras rematar de cabeza al segundo palo buscando al esloveno porque, después, había intervenido Woodman.
El Liverpool no se acercó a Lammens hasta que Gakpo cargó el cañón en la media vuelta desde el frente en el minuto 23. Su disparo rozó el poste. Ahora, aún más clara fue la volea temprana de Bruno Fernandes a un centro de Mbeumo desde la banda derecha.
El United disfrutaba corriendo con espacios y Woodman salvó un 'error garrafal' de Konaté en el tiempo añadido. Sin embargo, el guión cambió radicalmente y el Liverpool empató el partido tras el paso por el vestuario. En el minuto 47, Szoboszlai interceptó en el centro del campo un pase horizontal de Diallo - había entrado por Sesko - y se plantó en el área para rematar a Senne Lammens, que le dio a Gakpo el segundo en el minuto 56.
El Manchester United no lo podía creer. De hecho, el Liverpool siguió presionando en busca de una remontada que nadie se planteaba en la primera parte. Lammens incluso se redimió utilizando sus reflejos para salvar un gol en propia meta de Shaw. Casemiro respondió cabeceando un servicio lateral de Bruno Fernandes, al que se le negó su asistencia número 20 en la Premier League.
Arne Slot añadió más combustible al dar entrada a Ngumoha... mientras que Carrick hizo lo mismo con Patrick Dorgu, que reapareció tras varias semanas de ausencia. El Liverpool tenía al United donde quería. Pero, faltando menos de 15' para el final, Mainoo se situó al borde y salvó un balón suelto que hizo explotar Old Trafford.
Fue un golpe durísimo para el Liverpool que se aferró a la falta de vergüenza de Ngumoha. Tuvo lo suyo al lanzar un par de bicicletas contra Dalot y definir con el palo largo. Carrick no quiso asustarle y dio entrada a Yoro por Bruno para asegurar una victoria que no hace más que reforzar su candidatura como entrenador de un Manchester United al que acabó sexto y acabó metiéndose en la Champions.