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Los fichajes de Cordón pierden peso en el momento decisivo

Redacción FutbolYa

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Los fichajes de Cordón pierden peso en el momento decisivo
Los fichajes de Cordón pierden peso en el momento decisivo | Aviso: Imagen ilustrativa obtenida de internet. Derechos de sus respectivos autores.

El Sevilla ha llegado a un punto de no retorno. A falta de cinco jornadas para que termine LaLiga, con el descenso acechando y Nervión como última esperanza, desde el club lanzan mensajes llamando a la unión y al apoyo de todo el sevillismo. Nemanja Gudelj expresó el sentimiento de la plantilla a través de las redes sociales antes de secundar, al igual de la mayor parte de sus compañeros, la iniciativa de las peñas de recuperar el #Todoalrojo para la final contra la Real Sociedad.

Por parte de la cúpula del Sevilla, Antonio Cordón ha sido la voz visible apelando a una "conexión total". El director de fútbol ha tenido a buena parte de la afición en contra por la planificación deportiva y por sus comparecencias, pero ha querido dar la cara en esta crítica situación. Eso sí, en paralelo a su discurso, emerge una realidad que explica una parte del presente nervionense: la mayoría de sus fichajes pierden protagonismo conforme avanza la temporada.

Si bien es cierto que Cordón ha tenido que lidiar con una economía muy precaria, sus refuerzos no están aportando lo que se podía esperar de ellos. Salvo Odysseas Vlachodimos, el impacto sobre el césped ha disminuido hasta apenas tener peso en el momento más decisivo del campeonato. Mientras tanto, el equipo se agarra sobre todo a la energía de los canteranos -José Ángel Carmona, Juanlu Sánchez, Kike Salas, Oso, Isaac Romero y Manu Bueno-. Con más o menos acierto, son ellos quienes sostienen al grupo en el peor escenario posible.

Dentro del rendimiento de los fichajes de Cordón, hay una figura que se mantiene al margen de cualquier debate: Odysseas Vlachodimos. El guardameta griego ha jugado prácticamente todos los minutos desde su llegada y es, con diferencia, el mejor refuerzo y el futbolista más regular y determinante. Sus intervenciones han evitado que la posición del Sevilla sea aún más dramática, hasta el punto de que, pese a defender la meta del equipo más goleado, está nominado al premio a mejor portero de LaLiga.

César Azpilicueta representa otra realidad distinta. Cuando ha estado disponible, ha sido titular indiscutible y el zaguero más fiable del Sevilla, aportando liderazgo y gran lectura táctica. Sin embargo, sus numerosas lesiones le impiden tener continuidad, pues se ha perdido hasta 16 partidos. Si en la primera vuelta jugó nueve partidos, en la segunda ha disputado seis y solo pudo acabar el del Getafe -la única victoria visitante en 2026-. Su presencia en estas últimas cinco jornadas se antoja fundamental para la salvación del equipo.

El bajón de varios refuerzos del Sevilla es evidente al comparar su importancia en ambas mitades de LaLiga. Gabriel Suazo, fijo en el once hasta Navidad, ha visto reducida su influencia en el juego, condicionado por unos problemas físicos que coincidieron con la irrupción de Oso. Con casi 1.000 minutos en la primera mitad del curso, en la segunda no supera los 700, aunque ha ejercido como capitán en varias ocasiones, como en el último encuentro en El Sadar.

El caso de Batista Mendy es el más significativo. Tras Odysseas, empezó siendo seguramente el mejor fichaje de Cordón, pero ha pasado de ser un pilar en el centro del campo a desaparecer de las alineaciones de forma progresiva -de 14 titularidades y más de 1.100 minutos en la primera vuelta a poco más de 400 en la segunda-. Con menos confianza con balón y menor presencia sin él, su rendimiento se ha diluido en el tramo clave, cometiendo pérdidas y errores de concentración.

También Alexis Sánchez ha seguido esa línea descendente. Llegó para ayudar en momentos puntuales y arrancó con buen pie, sumando dos goles y una asistencia en sus primeros partidos. Tras gozar de varias titularidades gracias a la confianza de Matías Almeyda y dejar sus últimos coletazos de calidad en el Bernabéu o a La Cartuja, su fútbol cada vez pasa más inadvertido, bajando en Liga de 736 minutos a 361. Su nivel invita a pensar que su futuro estará incluso lejos de Europa.

Obviando el fichaje de Fábio Cardoso, que apenas cuenta y ha sido superado en las convocatorias hasta por Federico Gattoni, el séptimo refuerzo de Cordón en el Sevilla aterrizó en enero. Neal Maupay fue una petición de Almeyda, que quería otro delantero para jugar con dos puntas. El francés está teniendo un papel muy irregular. Después de un debut prometedor y tres partidos grises, su participación decreció y se quedó varias jornadas sin jugar. En Pamplona por fin reapareció y cuajó su actuación más aseada hasta la fecha. No obstante, en un contexto de dificultad y saber jugar en el fango, debe ofrecer mucho más.

El Sevilla afronta ahora cinco finales donde las intenciones y las palabras no son suficientes. La realidad es que, en el momento decisivo, el peso del equipo no recae en quienes llegaron para subir o, al menos, mantener el nivel de la plantilla. Cuando eso ocurre, se reflejan las carencias y el margen de error se reduce, obligando a que otros asuman una responsabilidad con la que quizá no contaban. La supervivencia requiere que los fichajes justifiquen su apuesta y den un paso adelante.

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Redacción FutbolYa

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