A las puertas de un nuevo Clásico, Josep María Bartomeu ha vuelto a agitar las aguas de los barcelonistas. En declaraciones a ESPN, el expresidente culé admitió que el club prácticamente tenía atados a Vinícius Júnior y Kylian Mbappé antes de que se convirtieran en los estandartes del eterno rival. Según Bartomeu, la directiva blaugrana hizo todo el trabajo de campo, pero la cartera blanca acabó pesando más.
El exdirigente explicó que los acercamientos con el entorno de las actuales estrellas del Real Madrid fueron reales y profundos, sobre todo en la previa de una nueva edición del Clásico en el Spotify Camp Nou donde ambos jugadores serán protagonistas.
La herida de Vinícius parece ser la más profunda para el expresidente desde que hubo un compromiso verbal que el equipo blanco acabó dinamitando con una propuesta económica superior en el último suspiro de la negociación.
"Vinicius era de interés para el club, hablamos con su familia, con sus agentes y hubo un principio de acuerdo. El Madrid posiblemente hizo una oferta mejor que el Barça y se llevó a Vinicius", afirmó el expresidente blaugrana.
En el caso del astro francés, la historia cambia de matiz porque si bien el Barcelona tenía capacidad económica para afrontar el traspaso, la dirección deportiva prefirió apostar por el talento de Ousmane Dembélé mientras el PSG ejercía una presión asfixiante sobre el Mónaco.
"Recuerdo que hablé con el padre de Mbappé un par de veces, pero el Paris Saint-Germain presionó mucho al Mónaco y creo que Mbappé también prefirió irse al PSG. Estábamos negociando con Ousmane Dembélé, que era el jugador favorito de los entrenadores", afirmó el expresidente culé.
Sobre el polémico Caso Negreira, Bartomeu fue tajante al asegurar que el relato sobre la compra de partidos es un invento y que los pagos realizados durante su gestión correspondieron estrictamente a trabajos de consultoría técnica.
"Está demostrado que el Barça pagaba para comprar partidos, pagaba para cambiar decisiones arbitrales y eso no es cierto. El Barça pagaba por los servicios de informes arbitrales y análisis de partidos que prestaba Javier Enríquez, que es el hijo del señor Negreira", afirmó Bartomeu.
Para cerrar su discurso, el expresidente expresó su confianza en que la justicia española acabe desestimando las acusaciones más graves contra el club por la ausencia de testimonios que incriminen a la institución en prácticas ilegales.
"Espero y aprovecho para decir que creo que no vamos a ir a juicio porque no hay pruebas que demuestren que el Barcelona pagó a un árbitro. Los árbitros españoles han declarado todos y han dicho que nunca han tenido ninguna petición, por lo tanto, no hay nada que haga pensar que Barba haya tenido algo que ver con los resultados", afirmó el expresidente.