La muerte de Diego Armando Maradona sigue siendo noticia luego de que se reanudó el juicio y mucho más luego del escalofriante relato que dio en el estrado su expareja Verónica Ojeda, quien apuntó directamente a los médicos que lo atendieron en su casa sobre la muerte del ex astro argentino.
Ojeda, madre del último hijo de Maradona, dijo al juez que lo visitó el 14 de noviembre de 2020, día en que lo encontró "bien y de buen humor", aunque sorprendió al explicar que cuatro días después lo volvió a visitar y el escenario fue totalmente diferente.
"Ese día yo era muy pequeña, porque Diego no estaba en sus mejores condiciones para ver a Dieguito [su hijo común]", dijo Verónica Ojeda.
Ella misma declaró que inmediatamente llamó a una de las secretarias de Maradona para decirle que le dijera a los médicos que lo visitaran con más frecuencia en su casa porque no era lógico el estado de abandono en el que se encontraba el '10'. "A Diego lo vi muy hinchado, en mal estado. No puede estar así", dijo su expareja.
La mujer fue más directa en sus palabras y lanzó un duro golpe contra los profesionales de la salud que atendieron a Maradona. "Quería llevarlo al campo [a una casa], a una clínica o a otro lugar que no estaba allí. La casa [donde estuvo y terminó muriendo] era un desastre. Había un olor terrible, no se podía estar allí. No había absolutamente nada. Ni un médico, ni una ambulancia", dijo Ojeda.
Cinco días después de la última visita, Ojeda volvió a visitar a Maradona el 23 de noviembre y su estado ya era deplorable: "Ya estaba hinchado como un balón de fútbol, barbudo, con mal olor y con un sanitario portátil al lado".
Para terminar. Ojeda agregó en su relato: "No era el Diego que habíamos conocido, era otro Diego diferente, nada parecido al que había visto anteriormente [nueve días antes], que estaba lúcido". Unas palabras que señala dando a entender que la falta de atención hundió la salud de Maradona.