Un algoritmo, miles de millones de datos cruzados y una lectura que incomoda a más de una dirigencia del fútbol europeo: no siempre gana el que mejor trabaja. La empresa tecnológica PLAIER y la Universidad de St. Gallen han presentado la segunda edición del informe Global State of Football, un estudio que analiza 226 clubes de 14 ligas durante la temporada 2024-25 para medir no sólo quién triunfa en el campo, sino también cómo construyen ese éxito y cuánto riesgo corren en el camino. El trabajo mezcla inteligencia artificial avanzada, análisis financiero y rendimiento deportivo para evaluar la calidad de las plantillas en función del presupuesto, la eficiencia de entrenadores y directores deportivos o la estabilidad económica de las entidades. Y en LaLiga deja varias sorpresas con mucho ruido.
El primero es la salud financiera. El estudio sitúa al Real Madrid como el tercer club con mayor estabilidad económica de toda LaLiga, sólo por detrás del Rayo Vallecano y el RCD Mallorca. El FC Barcelona, por su parte, aparece en la decimocuarta posición, lejos de la élite financiera del campeonato. El informe también indica que sólo cuatro clubes recibieron la nota B en estabilidad económica: Rayo Vallecano, Mallorca, Real Madrid y Real Sociedad. La explicación aparece en indicadores muy concretos: todos ellos mantienen ratios de patrimonio superiores al 20% y destinan como máximo el 63% de sus ingresos al pago de salarios. En el otro extremo se encuentra el CD Leganés, último clasificado en estabilidad financiera, seguido de cerca por el Sevilla FC y el Real Valladolid.
Aquí es donde entra una de las grandes contradicciones que retrata el estudio. Leganés, pese a su delicada situación económica, es considerado por la IA como el club que mejor construyó su plantilla en relación al presupuesto disponible. El conjunto pepinero lidera la clasificación de eficiencia deportiva en construcción de equipos por delante del Rayo Vallecano y el Real Betis. El Barcelona aparece undécimo y el Real Madrid cae al decimosexto puesto. Traducido al lenguaje del mercado: gastar más no significa fichar mejor.
El informe también llega al tribunal. Y ahí el nombre propio es Ernesto Valverde. El técnico del Athletic Club se presenta como el entrenador más eficiente de LaLiga a la hora de elegir las alineaciones y maximizar el rendimiento de sus jugadores. Detrás de ellos están Manolo González en el RCD Espanyol y Eduardo Coudet en el Deportivo Alavés. Diego Simeone aparece cuarto con el Atlético de Madrid, Hansi Flick aparece sexto con el Barcelona y Carlo Ancelotti, en su último año en el Real Madrid, ocupa la decimotercera posición del ranking.
El estudio insiste en una idea especialmente provocadora: el mito del director deportivo infalible empieza a desmoronarse. Según los investigadores, los datos de dos temporadas muestran que la estabilidad financiera tiende a permanecer casi intacta en el tiempo, mientras que el rendimiento deportivo fluctúa mucho más y está expuesto al azar. “Estamos analizando quién hace realmente bien su trabajo”, explica Jan Wendt, director general de PLAIER, en un documento que presume de ser “el estudio de este tipo más completo que jamás haya existido en el fútbol”.
Desde la Universidad de St. Gallen, el profesor Florian Hohmann lleva el mensaje aún más lejos. “No existe ningún oráculo de exploración”, sostiene. "Sólo hay clubes que consiguen reducir la volatilidad mediante estrategias estables y basadas en datos". En un fútbol dominado por la intuición pública, las narrativas y las urgencias del mercado, el informe deja una fotografía incómoda: clubes ricos que no optimizan sus recursos, equipos humildes que construyen mejor que los gigantes y entrenadores capaces de conseguir mucho más de lo que tienen.