Han pasado ya 10 años, pero el 2 de mayo de 2016 sigue dando vida al mayor milagro que se ha producido en la historia del 'football', el día que todos fuimos del 'Reycester'.
El 'Jamie Vardy is having a party' (está de fiesta) alcanzó su máxima expresión. La plantilla al completo se reunió en casa de su 'killer' -estableció un nuevo récord de partidos seguidos marcando (11) en la Liga inglesa- para ver cómo un gol de Eden Hazard igualaba la 'batalla del Bridge' entre Chelsea y Tottenham (2-2) y les coronaba campeones de la Premier por primera vez en sus 132 años de historia.
Fue la Liga del "¡dilly-ding, dilly-dong!", la campana con la que Claudio Ranieri mantenía alerta un once repleto de jugadores 'desconocidos' para el gran público que se sigue recitando de memoria en las gradas del King Power Stadium: Schmeichel; Simpson, Morgan, Huth, Fuchs; Mahrez, Kanté, Drinkwater, Albrighton; Okazaki y Vardy.
Era tan improbable que el 5.000 a 1 con el que las casas de apuestas 'tasaron' el posible título del Leicester en verano se convirtió en la cuota más alta que jamás haya acabado obteniendo recompensa no sólo en el fútbol, sino en cualquier deporte. "Fuimos a Austria con el staff técnico... pero sin técnico. Había mucha incertidumbre", recordaba Leo Ulloa a MARCA coincidiendo con el quinto aniversario del alirón.
Fuimos a Austria con el staff técnico... pero sin técnico. Había mucha incertidumbre
"La mayoría veníamos de Segunda y nunca habíamos ganado nada", insiste Ulloa. Y es que aquel Leicester, confeccionado a base de descartes, había tocado fondo. En la 2008-09 descendió a League One (Tercera) y en 2014, tras 10 años en el 'infierno', regresó a la Premier de la mano de un Nigel Pearson que salvó a los 'foxes' gracias a un increíbe 'rush final': sumaron 22 de los últimos 27 puntos en juego. Sin embargo, un vídeo de carácter sexual en el que aparecía su hijo James durante la gira de postemporada del equipo por Tailandia le acabó costando el puesto.
Pearson sentó las bases y el nombramiento de Ranieri, que venía de ser despedido en Grecia tras caer con las Islas Feroe, prendió la 'mecha'. "¿Claudio Ranieri? ¿En serio?", posteó Gary Lineker a su llegada.Sin embargo, Lineker, leyenda del Leicester, acabaría cumpliendo su promesa de presentar el 'Match of the Day' en calzoncillos en caso de que los 'foxes' acabaran ganando la Liga.
Un gran comienzo -sumaron 11 victorias en los primeros 17 partidos- les llevó a asaltar en la jornada 13 por primera vez un liderato que ya no soltarían de la 23 en adelante. "Nuestros aficionados pueden soñar, pero nuestro primer objetivo es conseguir 40 puntos y salvarnos", advertía Ranieri.
Kanté robaba, Mahrez creaba, Vardy contragolpeaba... y 'su' Leicester volaba. "Somos como Forrest Gump, no podemos dejar de correr. Hay fútbol más allá de la posesión. Cometemos errores, jugamos a toda velocidad", reconocía el italiano para defender el exiguo 42% del campeón, el tercero menor de la Premier. Los 'sobornos' de Ranieri -incentivó al equipo invitando a pizzas con cada portería a cero- también funcionaban: en 15 ocasiones acabó imbatido Kasper Schmeichel.
Finalmente, la 'Cenicienta' se convertió en princesa. Vardy, sin ir más lejos, había ascendido desde la Séptima división mientras trabajaba en una fábrica de prótesis y portaba una tobillera electrónica -tenía toque de queda- por una pelea en un bar. "Es increíble hacer esto en la era del dinero", confesaba Ranieri en MARCA.
Con la destitución de Claudio Ranieri el 23 de mayo de 2017 -Kanté ya se había ido al Chelsea- comenzó a romperse el 'cuento de hadas' del Leicester. Cayeron con el Atlético en cuartos de Champions y, poco a poco, fueron desapareciendo los héroes del equipo campeón: Drinkwater (2017), Mahrez y Huth (2018), Okazaki y Simpson (2019)...
Los 'foxes', sin embargo, se hacían fuertes en la adversidad. Se subrepusieron, incluso, a la muerte del dueño, Vichai Srivaddhanaprabha, después de estrellarse con un helicóptero a las afueras del King Power Stadium el 27 de octubre de 2018.
Con Brendan Rodgers en el banquillo y Vardy todavía como estilete vivieron otra 'Edad de Oro'. En la 2020-21 conquistaron la FA Cup y la Supercopa inglesa. Sin embargo, la crisis financiera derivada del COVID-19 y un nuevo éxodo de jugadores importantes (Schmeichel, Ayoze, Fofana...) acabó con el Leicester descendiendo a Segunda en la 2022-23.
Regresaron de inmediato -se proclamaron campeones de Segunda con Enzo Maresca en el banquillo-, pero tan rápido como subieron volvieron a bajar. Más abajo si cabe.
La salida de Vardy, el último vestigio del Leicester campeón, puso fin a la historia más bonita jamás contada. El tiempo y los problemas financieros que provocaron que le descontaran seis puntos en la clasificación hicieron el resto. Finalmente, el empate ante el Hull City (2-2) terminó certificando lo inevitable: el descenso a Tercera.
"Lo siento de verdad por la decepción que hemos causado. Nuestro objetivo es claro: responder con fuerza y competir para avanzar con este Club una vez más", apuntaba a modo de disculpa el presidente Aiyawatt Srivaddhanaprabha. Seguramente regresen... pero ya nada volverá a ser como aquel 2 de mayo de 2016.