El mes de mayo devuelve al Athletic a la lucha por una competición europea. Después de una temporada llena de altibajos y en la que está con sólo una derrota menos que los tres equipos que ocupan una plaza de descenso, el conjunto rojiblanco tendrá un aliciente máximo para los cuatro partidos que restan de campeonato: jugarse una plaza en la Europa League.
La victoria en Mendizorroza sitúa a los leones en el grupo de equipos que se disputarán la Conferencia y la Europa League. Y en función de si el quinto de la Liga pasa a la Champions y de la clasificación que obtenga la Real Sociedad, que ya está clasificada para Europa tras ganar la Copa, el ranking competitivo podría subir.
El Athletic espera que la remontada ante el Alavés le permita liberarse y afrontar las citas que quedan, especialmente las de San Mamés, con la confianza pegada al resultado. En casa, los de Valverde jugarán el próximo domingo contra el Valencia, y el fin de semana siguiente recibirán al Celta, que ahora mismo es rival directo. Lejos de La Catedral, los leones se enfrentarán a Espanyol y Real Madrid, su última temporada en Liga.
El buen resultado de Mendizorroza, sin embargo, no puede obviar la mala dinámica que ha tenido el equipo a lo largo de la temporada. En los últimos cinco partidos, los leones han trabajado sin término medio: dos victorias y tres derrotas. El asalto a Europa exigirá una mayor coherencia. La victoria ante el Alavés alteró el plan de trabajo del equipo, que inicialmente iba a descansar este domingo para después entrenar el lunes. La victoria llegó con un día más de descanso y entrenarán el martes.