Aún perduran los ecos del 5-4 que 'nos dieron' PSG y Bayern en la ida de semifinales de la Champions.
"Ha sido el mejor partido que he asistido como entrenador, sin duda. Nunca había visto tanta intensidad y nivel físico. Hay que felicitar a todos. Merecimos ganar, empatar y perder. Fue un partido fantástico", afirmó Luis Enrique tras el encuentro.
Fue una 'oda' al fútbol total. "Este es el juego que soñábamos jugar cuando éramos niños", dijo Marquinhos. Una tendencia a la que un campeón del fútbol de ataque como Cesc Fàbregas no ha tardado en sumarse.
"Si eres el entrenador de uno de los dos equipos, puede que lo pases un poco peor, pero como espectador... Creo que vi el mejor partido de mi vida", admite el técnico de Como.
El exjugador de Arsenal, Barcelona, Chelsea y Mónaco no sólo se divirtió, sino que me sirvió de lección: "Me mostró hacia dónde va el fútbol moderno. No vi muchas tácticas de equipo, sino individuales".
Como aficionado al fútbol, lo disfruté; Me mostró hacia dónde va el fútbol moderno.
"Presión, uno contra uno... Olise gira la cabeza cincuenta veces para saber qué tiene que hacer. Aprendí mucho de este partido. Fue una alegría para todos", destaca Cesc. Y el PSG-Bayern nos hizo disfrutar a casi todos... menos a Alessandro Melli.