Andrés Castrín igualó el marcador en el partido ante el Espanyol, dando pie a la remontada del Sevilla. Un gol de oro en una gran jugada personal que acabó con el futbolista derritiéndose en el césped y luego entre lágrimas tras finalizar el partido. Un poco de fe que permite al equipo nervionense acercarse a la orilla. "Fue increíble. Vi el espacio y me dije que tenía que sacar algo. Pude sorprender. Le golpeé con la fuerza que tenía. ¿Mi reacción posterior? Fue cansancio. No pude más", declaró en Movistar.
Una victoria vital para seguir vivos en la lucha por la permanencia. "Nos acerca a lo que buscábamos. Con esta gente maravillosa, ellos son los que nos han sacado a relucir. Te dan esa energía para dar un poquito más. Jugar aquí así es una gozada", añadió. Su gol representa "el esfuerzo, la recompensa por todo lo que he luchado. Estoy cumpliendo un sueño. Se lo debo todo a mi familia, así que todo esto va por ellos".
El otro héroe sevillista de la tarde fue Akor Adams. El nigeriano salió en la segunda parte para cerrar la remontada sevillista. "Tengo al Sevilla en el corazón y todo el trabajo es para el club. El gol es importante para conseguir los tres puntos, también en los últimos minutos", comentó en los medios oficiales del Sevilla. "Estoy muy contento por los tres puntos y por mis compañeros. Hemos trabajado duro", añadió.
"El Sevilla es un club importante en LaLiga y en la ciudad, por eso entendemos lo que está pasando. El entrenador nos lo dice cada día. Los tres puntos son importantes para nosotros, para la permanencia y para la felicidad del equipo", afirmó el delantero, consciente de lo mucho que significó su gol. "Iremos al Villarreal allí para dar lo mejor de nosotros. Vamos poco a poco".