El Girona salió de los puestos de descenso gracias al punto que sumó ante la Real Sociedad tras un empate injusto, porque los de Michel hicieron hasta 29 tiros, pero sólo convirtieron uno en gol, gracias a Stuani y en la segunda parte para igualar el gol antes del descanso de Jon Martín.
El Girona se lanzó al ataque desde el pitido inicial y dos minutos después Joel Roca disparó a las manos de Remiro. El portero txuriurdin, de mano rápida y buena, y su palo derecho iban a impedir apenas 90 segundos después el gol de Tsygankov para los locales, que insistieron con una falta del propio atacante ucraniano que falló por poco, salvando entonces Gazzaniga la portería de Barrenetxea, primera vez para los de Matarazzo. Arnau volvió a tener una ocasión clarísima, pero golpeó muy mal el balón, para desesperación de la afición de Montilivi. La posición de Joel Roca era mucho más difícil y por eso su mitad chilena subió. Cuando parecía que los de Michel estaban cerca de marcar, Jon Martín volvió a demostrar su poderío aéreo y puso por delante al conjunto txuriurdin.
La desventaja no desmoralizó al Girona, porque Tsygankov falló inmediatamente por un metro un cabezazo, con Remiro volando para evitar el gran gol de Ounahi desde todo el córner con la punta de su derecha, en la última acción reseñable antes del descanso.
El paso por el vestuario no se notó, porque los locales, con Stuani, ya sobre el verde, continuaron su asedio a la Real, con hasta cuatro disparos en cinco minutos, siendo el más claro uno de Joel Roca que llegó a centímetros del palo izquierdo de Remiro. Ya eran 20 disparos en 50 minutos, y el 21 fue un cabezazo al lateral de la red del propio Roca.
Míchel dio entrada a Lemar y Fran Beltrán al ver que su once aún estaba un poco débil, pero fue Stuani, que por lo demás logró un empate que su equipo hacía tiempo merecía, el que fue a por la victoria con la entrada sobre el fondo de un Echeverri que, después de que Remiro estuviera atento para evitar el gol en propia puerta de Caleta-Car, casi marca en su primer disparo. Matarazzo, que había dado entrada a Soler, también buscó desde su banquillo a Zubeldia y Turrientes para aguantar el punto, algo que logró salvar matemáticamente.