Fue una final por la permanencia en toda regla. No podías fallar. Y el Alavés hizo su trabajo para salir del descenso y dar un golpe sobre la mesa. La tarde empezó de la peor forma posible y acabó con fiesta en la grada de Mendizorroza. Tres minutos después, Lucas Boyé pidió el campo tras sufrir un pinchazo en la parte posterior de su pierna izquierda. El Alavés seguiría acumulando desgracias porque un cuarto de hora después Jan Virgili se sacaba de la chistera un golazo para poner por delante al Mallorca.
No hubo reacción de los babazorros en una primera parte gris, en la que volvieron a tener problemas para recuperarse en campo contrario y tampoco generaron situaciones de gol. Todo cambió en la segunda parte. El encargado de dirigir la remontada fue Toni Martínez. El de siempre. El murciano marcó un doblete para darle la vuelta al marcador y sacar al Alavés de la delicada situación en la que se estaba metiendo. Ante la ausencia de Boyé, el '11' multiplicó sus esfuerzos para estar en todas las situaciones de peligro.
Martínez empató con un cabezazo a la salida de un córner y poco después completó la remontada con un disparo que pegó en el cuerpo de David López cuando éste se dirigía hacia la portería de Leo Román. El exjugador del Oporto tuvo que pedir un cambio faltando diez minutos para el final tras el enorme esfuerzo físico que había realizado. El trabajo estaba hecho y Mendizorroza se despidió de él como un héroe. No es para menos. La permanencia del Alavés no se entenderá sin la aportación del murciano en octavos.
Con el doblete que marcó ante el Mallorca, ya son 11 los goles que ha marcado en Liga. Supera la mejor marca goleadora de toda su carrera y empata con Lucas Boyé como máximo goleador del equipo. 6 de los 15 goles que ha marcado el Alavés desde la llegada de Quique Sánchez Flores llevan la firma de Martínez, que ha marcado en cuatro de los últimos cinco partidos. La salvación implica muchos aspectos, pero entre otros, dar continuidad a su momento extraordinario.
"Todo esfuerzo vale la pena. Ha sido un año duro y estoy viendo la recompensa. No tiene precio", reconoció emocionado el jugador del momento en Vitoria al finalizar el partido. "Trabajamos y soñamos para días como estos. Ha sido un partido muy especial". La salvación toma forma con el factor Mendizorroza. "Todos los partidos son difíciles, pero en casa somos invencibles. Jugar en Mendizorroza es increíble".
La llegada de Quique ha cambiado la cara de Martínez, que se deshizo en elogios hacia él. "Es un gran entrenador. Tiene una tranquilidad y un temperamento que es difícil porque habíamos hecho una mala primera parte. A veces es más fácil de lo que pensamos. El equipo reacciona y no es la primera vez. Quiero dar todas las felicitaciones a todo el cuerpo técnico. Me gustaría sufrir menos, pero cuando volvemos así es espectacular".