Herido de nuevo. La maldición de Thierry no tiene fin. El conjunto valencianista ha vuelto a caer y su cuota de bajas no cesa. Amado en el vestuario y apreciado por su entrenador, el portugués se ha convertido en un jugador poco fiable. Cuando está sano es titular indiscutible, pero cada temporada las lesiones musculares le atacan sin piedad y el número de partidos en los que no está disponible se dispara. Su tendencia a lesionarse reduce casi todas sus opciones de seguir en el equipo, pese a que Golurlay aseguró en su última comparecencia que la renovación del lateral portugués estaba sobre la mesa.
Los números son algo para llorar. Desde su llegada a Valencia, Thierry se ha perdido más de 70 partidos oficiales con el equipo y con los días de baja previstos por esta nueva lesión podría superar los 600, casi dos años en el dique seco. La lesión más grave del portugués fue la rotura de ligamentos de su rodilla, pero lo que realmente le golpeó fuerte fueron las lesiones musculares como la que sufrió sobre el césped de Son Moix nada más empezar el partido.
El problema podría venir de una descompensación en la cadera que siempre ha padecido el jugador. El caso es que esta misma temporada ya sufrió una lesión muscular que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante más de un mes. A sus 27 años, su situación es complicada porque su historial de lesiones sigue aumentando y pese a la intención inicial del club de ampliar su contrato que finaliza en junio, la cosa podría dar un giro. El Valencia, de hecho, con la lesión de larga duración de Foulquier, decidió aprovechar la ventana de mercado que se abría para fichar a un lateral, pese a contar con Thierry en la plantilla. Renzo Saravia, el elegido, debutó ayer tras dos meses de preparación y no dio malas sensaciones, ni mucho menos.
El caso es que la situación de Thierry no evoluciona. Juega partidos y se lesiona, es su punto débil y en menos de dos meses se acaba la Liga y su contrato. En Mallorca cayó en su primera intervención. Un golpe y él mismo se dio cuenta de que algo se había roto. "Notó molestias en el aductor. Creo que en la primera acción que hace un pase al espacio siente esa molestia. Se metió la mano en el aductor. Teníamos dudas, o él tenía dudas. Intentó aguantar, intentó seguir, pero no pudo. Hasta que no pasen unas horas no sabremos más claro el estado de la lesión", aseguró Corberán. De hecho, miró al banquillo y desde allí decidió aguantar un poco solo, era una mala sensación, pero al final Thierry se tiró al suelo y empezó de nuevo el bucle. Lesión, recuperación, puesta a punto… pero esta vez no hay vuelta atrás.