Aunque oficialmente este domingo es día libre en el Atlético (“para desconectar con familiares y amigos y estar con todas las fuerzas el miércoles”, como diría Griezmann todavía en las entrañas del Metropolitano tras la victoria del sábado), la actividad en el Cerro del Espino denota que ya se juega la ida de las semifinales de la Liga de Campeones. Hancko, Lookman y Giménez trabajan contrarreloj para intentar estar disponibles ante el Arsenal, pero al grupo de lesionados se suma la presencia de otro futbolista que tiene a todos en vilo: Julián Álvarez se encuentra en apuros a consecuencia de unas molestias musculares.
Esto explica que, pese a formar parte de la plantilla ante el Athletic, el argentino no participará en los rondos que suelen hacer los suplentes antes del partido, ni en el calentamiento durante el descanso ni en la banda durante el transcurso del duelo. Aunque, como ocurriría con Llorente, Koke y Ruggeri, que tampoco habían viajado a Elche, la idea era que tuviera unos minutos para no presentarse al partido contra los de Arteta después de diez días sin competir (la final de Copa fue su última aparición), Simeone se vería obligado a quedarse con Julián para sí.
Aunque el astro del Atlético vestiría como uno más y seguiría el partido desde el banquillo, la precaución y el cuidado serían máximos ya que dio la voz de alarma al notar sensaciones extrañas en su muslo. De hecho, antes de subir al autobús que llevaría la expedición al Metropolitano, Julián sería tratado con los fisioterapeutas y recuperadores para intentar superar sus molestias.
Protegido al extremo ante el Athletic, la gran preocupación, y ocupación, en el Atlético es que el Araña pueda estar listo para el miércoles, de ahí que esta mañana acudiera al Cerro para ser atendido nuevamente. En este sentido, hay un moderado optimismo de que, con descanso y trabajo de fisioterapia, pueda superar sus molestias y estar disponible ante el Arsenal. Eso sí, llegaría sin disputar un solo minuto desde que el equipo se echó a perder ante la Real para forzar la prórroga en la final de Copa.