El Mallorca conquistó a Montilivi (0-1) para meter miedo en el cuerpo del Girona, al que va por delante en la clasificación. Ambos equipos se mantienen con los mismos puntos y el mismo goal average, pero la general pone por delante al equipo de Demichelis. Y, sobre todo, la sensación de que uno viene desde atrás y otro ve cómo han frenado y los rivales no paran de sumar. El marcador de Míchel pudo y mereció empatar en la segunda parte, pero el palo y Leo Román lo impidieron, y eso también es otra señal de que las cosas no están saliendo. Saltan las alarmas en Girona.
Si algo tiene claro el Mallorca de Demichelis respecto al de Arrasate es que se siente mucho más cómodo con el balón. Con el técnico argentino, el conjunto bermellón quiere jugar más arriba y que el balón arda menos. Tiene sus homólogos, por supuesto. Pese a las mejores intenciones visitantes, las dos primeras ocasiones claras fueron para el Girona. Primero, tras un bonito arranque al primer toque y una gran salida de Joel Roca que acabó con un disparo alto de Tsygankov. Luego, tras una recuperación alta de Vitor Reis que pilló al Mallorca muy abierto. El pase de Ounahi unió a Echeverri con Leo Román, que ganó el duelo agrandándose.
Pese al doble susto, el Mallorca, que cobró un penalti de Blind a Pablo Torre al inicio del partido, siguió a lo suyo, haciendo equipo en campo rival con Darder, Morlanes y Torre, que tuvieron criterio y veneno en sus apariciones. Un primer aviso llegó de Kalumba, otro mucho más grave de Muriqi tras una transición rapidísima -el disparo del kosovar lo sacó Vitor Reis bajo palos- y finalmente el gol de Samu Costa. El portugués, que está aportando más de lo que cabría esperar en el apartado goleador, cabeceó un gran centro de Mojica. Samu Costa agradeció la poca oposición de Blind, que actuó largo y fue a tapar a Muriqi en lugar de seguir con su marca.
El Girona, que se estaba viendo superado, sin balón y sin solidez defensiva, avanzó dos marchas más tras el descanso. El balón corrió mucho más rápido y las avalanchas llegaron por todos lados. El Mallorca se rescató como pudo, con la colaboración del palo, que evitó el gol en dos ocasiones, una de Joel Roca y otra de Ounahi. El Girona insistió, dio la vuelta al campo, y el equipo de Demichelis se plantó, peleando como exigía el partido. Con el paso de los minutos, el Girona mostró cansancio y su acoso fue menor. Eso sí, tuvo un empujón final con otras dos ocasiones claras, de Stuani y Bryan Gil. En ambos respondió Leo Román para un Mallorca que a esas alturas tenía bastante con defender, aunque Luvumbo también tuvo lo suyo. El equipo de Míchel lo intentó hasta el final, con Gazzaniga arriba para rematar una jugada a balón parado, pero no era el día del Girona. El Mallorca ganó y encarece aún más la salvación.