El Levante cree y los suyos también, desde la llegada de Luis Castro. El conjunto granota volvió a ganar de forma épica, esta vez en Vigo y por primera vez en muchos meses los de Orriols se han quedado dormidos fuera de los puestos de descenso. La victoria ante el Celta, superando en dos ocasiones la portería del conjunto gallego, provocó el éxtasis en una afición que no va a dejar solo al equipo en su lucha por salvar la categoría.
De hecho, cientos de levantinistas acudieron la noche del martes, casi de madrugada, al aeropuerto de Manises para recibir a los suyos. La afición se movilizó y los jugadores fueron recibidos como si hubieran ganado un título. Pasillo de salida de la terminal con gente abrazando a los futbolistas y con un sentimiento de unión que es sólo la antesala de lo que va a pasar en el Ciutat de Valencia el próximo domingo. El trascendental partido contra el Mallorca, marcado en rojo desde hace muchos días, viene a decidirlo todo y los de Luis Castro han llegado con vida y con la afición entregada a lo que se espera que sea un lleno total.
Desde la llegada de Luis Castro al banquillo, el Levante ha ido creciendo en juego, sensaciones y resultados. De hecho, en ese periodo es uno de los mejores de la Liga con diferencia y ha aprendido a ganar y remontar partidos (como los dos últimos) que le mantienen en la lucha por no bajar a segunda división en una temporada nunca vista con equipos luchando al mismo tiempo por evitar el descenso y por meterse en la Conference League.