El técnico del Girona, Míchel Sánchez, lamentó tras la derrota del martes ante el Betis (2-3) que "no fue nuestro mejor día" porque "controlamos, pero no hicimos daño al rival" y explicó que no le gustó la actuación del equipo.
"El partido estuvo igualado y ambos equipos tuvimos las mismas oportunidades, pero no tuvimos la circulación de balón que queríamos y no tuvimos la agresividad para hacer pases de un lado a otro como habíamos trabajado", reconoció el técnico rojiblanco.
Míchel afirmó que faltó "mucho ritmo de juego" y "intencionación y determinación en el pase", pero destacó "la actitud" y añadió que el partido se decidió "por detalles".
En este sentido, lamentó que el Girona haya cometido "errores" en el 1-1 y el 2-3 y que "el rival nos haya castigado con poco: tres tiros, tres tiros a portería y tres goles".
El técnico madrileño, pese a la derrota, ha pedido mantener la cabeza alta y ser conscientes de que el Girona depende de sí mismo para mantenerse en Primera División.
"Hemos hecho muchas cosas bien en 2026 para darle la vuelta a una situación muy complicada, pero tenemos que estar con la misma necesidad y las mismas ganas de sobrevivir que en la primera vuelta", concluyó tras "una derrota que duele porque ganar fue un paso casi definitivo".