Marcelino García Toral se ha despedido del Villarreal, aunque aún quedan cuatro días para el final de temporada, a través de una carta abierta publicada en su cuenta de Instagram, un día después de que el club hiciera oficial que el técnico asturiano no continuará cuando acabe contrato el próximo 30 de junio.
El técnico explica que su salida responde a una “decisión meditada, tomada con calma y honestidad” que ha marcado su carrera profesional. De esta forma, pone punto y final a una etapa que define como “una historia bonita” tras siete temporadas en el club en dos ciclos distintos.
Marcelino recuerda el contexto de su regreso al banquillo amarillo y destaca los logros alcanzados durante su etapa: “Volvimos en un momento difícil y ahora salimos con la satisfacción del trabajo bien hecho”, al tiempo que reivindica el “orgullo de haber devuelto al Villarreal al lugar que le corresponde, junto a los mejores”.
Regresamos en un momento difícil y ahora nos vamos con la satisfacción del trabajo bien hecho.
En su despedida, el técnico muestra su agradecimiento a la directiva del club, con una mención especial al presidente Fernando Roig y al director general Fernando Roig Negueroles por la confianza depositada en ellos. También recuerda al exdirector José Manuel Llaneza, de quien destaca que “siempre le mostró su apoyo, respeto y cariño”.
El técnico asturiano extiende su agradecimiento a los trabajadores del club y a la afición, a los que reconoce su “apoyo incondicional”, así como a la plantilla. En este sentido, destaca el esfuerzo colectivo de los jugadores, que permitió al equipo lograr dos clasificaciones consecutivas a la Liga de Campeones, vía Liga, por primera vez en la historia de la entidad.
Además, Marcelino dedica un apartado específico a sus futbolistas, afirmando que “ha valido la pena compartir este camino con todos y cada uno de ellos”, y destacando tanto su rendimiento deportivo como su calidad humana.
El técnico también valora el trabajo de su cuerpo técnico, destacando su “compromiso diario, profesionalidad y capacidad”, elementos que, según él, han sido decisivos en los éxitos conseguidos.
Marcelino asegura que llevará siempre al Villarreal "en el corazón" y que se siente "parte de su historia", antes de despedirse con el grito de guerra del submarino: "¡Gracias, groguets! ¡Endavant!".