Aquí cada uno lucha por un mundo diferente. El Mallorca se juega la vida en su intento de asegurarse la permanencia en este tramo final de temporada y el Villarreal, con la Champions ya en el bolsillo, pero perseguido por el Atlético, quiere asegurarse su 'bronce' esta campaña, es decir, hacerse con esa tercera plaza definitiva del campeonato.
El equipo ha realizado una gran semana de convivencia tras la gran victoria en Montilivi, la segunda de la temporada fuera de la isla. En Son Moix las cosas van mejor. De hecho, Demichelis lo ha ganado todo en casa menos el empate ante el Valencia. Además, habrá una recepción al equipo en la 'puerta 0' con marea roja para intentar apretar a los suyos en un partido que puede suponer un paso de gigante hacia la permanencia.
Para este vital partido, Demichelis cuenta con algunas bajas importantes que ya viene cargando como Raíllo, Mateo Joseph y Jan Salas, que son de larga duración, además de Lucas Bergström, que sigue con problemas en el hombro, Kumbulla, Kalumba y Pablo Maffeo, que cumple sanción por acumulación de tarjetas. El técnico argentino se lleva a varios jugadores del filial para suplir las bajas como Cesc, Orejuela, Olaizola y Calatayud.
Tras anunciarse la salida de Marcelino a final de temporada y con la Champions asegurada, la duda es si el equipo amarillo mantendrá el excelente nivel mostrado en los últimos días hasta final de temporada. El técnico hará algunos cambios, pero mantendrá una estructura reconocible para luchar por el tercer puesto, objetivo que se marca en este ocaso de campaña.
Samú Costa vs Pape Gueye. Protagonizarán la batalla por el control en el mediocampo. Además, tienen un objetivo. Los baleares suman siete puntos y cuatro para el submarino.
La necesidad es apremiante. Y el Mallorca todavía tiene mucho que hacer para salvarse, mientras que el Villarreal, aunque tiene el aliciente de esa tercera plaza, se puede decir que su temporada está hecha con la clasificación para la Champions. Esa tensión competitiva diferente se tiene que notar esta tarde en el terreno de juego. Las Islas Baleares apenas pueden tropezar.