El Mundial de 2026, a menos de dos meses de su inicio, se perfila como uno de los torneos más afectados por las lesiones de la historia reciente. La sobrecarga de partidos en la temporada 2025-26 ha generado una 'epidemia' física que golpea directamente a los equipos candidatos y emergentes. Roturas de ligamentos, tendones de Aquiles y graves lesiones musculares han dejado fuera a jugadores clave, mientras otros corren una carrera contrarreloj para llegar en mínimas condiciones.
Entre las bajas confirmadas más sensibles está la del brasileño Rodrygo, que sufrió una rotura del ligamento cruzado en marzo y quedó automáticamente descartado para el Mundial. Su ausencia representa un golpe directo al ataque brasileño, que pierde a uno de sus jugadores más desestabilizadores. A este caso se suma el inglés Jack Grealish, afectado por una fractura por estrés en su pie izquierdo que le dejará fuera toda la temporada y también el torneo.
Argentina es otro de los equipos más afectados por las lesiones de larga duración. Valentín Carboni y Joaquín Panichelli sufrieron rotura de ligamentos cruzados, mientras que Juan Foyth sufrió la rotura del tendón de Aquiles, una de las lesiones más complejas del fútbol moderno. Estas bajas reducen considerablemente el vestuario de Lionel Scaloni, especialmente en defensa y mediocampo.
Alemania también pierde una pieza importante: Serge Gnabry confirmó que no llegará al Mundial tras una lesión que lo dejará fuera de competición durante varios meses. Su caso es especialmente significativo porque se trata de un futbolista con experiencia en grandes torneos, lo que debilita la rotación ofensiva alemana.
En Concacaf, México y Estados Unidos también sufren pérdidas importantes. El portero Luis Ángel Malagón quedó de baja tras romperse el tendón de Aquiles, mientras que Marcel Ruiz sufrió una rotura del ligamento cruzado. pero decidió seguir un tratamiento en lugar de una cirugía para llegar lo justo al Mundial. Por su parte, Estados Unidos no podrá contar con Cameron Carter-Vickers, que también sufrió una lesión en el tendón de Aquiles, ni con Patrick Agyemang.
Francia tampoco es inmune a este problema: Hugo Ekitiké se perderá el Mundial tras romperse el tendón de Aquiles, lesión que requiere varios meses de recuperación. En la misma línea, España pierde a Samu Aghehowa por una rotura de ligamentos, que le impide llegar en buenas condiciones al torneo.
Sin embargo, no todos los casos son definitivos. Hay una larga lista de futbolistas que llegarán con lo justo, en función de su evolución médica y de su ritmo competitivo. El caso más destacable es el de Lamine Yamal, que sufrió un desgarro muscular grado 2 en el bíceps femoral y estará de baja entre seis y ocho semanas. Pese a ello, en España confían en que llegue al Mundial, aunque sin pleno ritmo.
En esa misma categoría aparecen nombres como Éder Militão y Arda Güler, ambos con lesiones musculares recientes pero con pronóstico favorable para reaparecer antes del Mundial. También están Alisson, Ter Stegen, Mikel Merino y otros jugadores que tienen problemas físicos, lo que plantea interrogantes sobre su rendimiento real en el Mundial.
Otro caso especial es el del brasileño Estevão, cuya lesión muscular genera versiones contradictorias: mientras algunos reportes señalan que podría llegar incluso a la fase de grupos, otros advierten que la gravedad podría dejarlo fuera del torneo. Esta incertidumbre refleja el clima general previo al Mundial: selecciones pendientes de informes médicos más que de táctica.