Osasuna ha conseguido llegar a la fase final de LaLiga prácticamente salvado y con aspiraciones europeas. Sólo hay dos puntos que le separan de esa parte noble y son cinco las finales que deberá afrontar: Barcelona, Levante, Atlético, Espanyol y Getafe. De esos quince puntos que estarán en juego, la escuadra de Alessio Lisci deberá sumar diez para igualar los registros de la campaña anterior, aunque quizás esta vez esos 52 puntos sirvan para entrar en puestos europeos.
Está claro que el equipo tendrá que afrontar una dura prueba si quiere acabar la temporada de la mejor manera, más dura si cabe sin la fuga del 'Barón Rojo'. Las últimas pruebas médicas han apartado al jugador rojillo de los entrenamientos por una lesión muscular en el sóleo y estará de baja aproximadamente dos o tres semanas en las que se perderá al menos tres de los cinco partidos que le quedan a Osasuna, incluido el cuarto, por lo que intentará llegar a la última jornada. El primero de ellos, este sábado a las 21.00 horas. ante el Fútbol Club Barcelona, fue un duelo especial para el jugador. Canterano del Real Madrid con pasado en el conjunto culé, fue un reclamo clave para el espectador neutral. Sin embargo, en el aspecto puramente futbolístico también habría sido fundamental.
Un jugador con la velocidad, cambio de ritmo y desmarque de Víctor Muñoz es la pareja perfecta para la defensa azulgrana, tan adelantada y en campo abierto. También podría ser vital en el resto de partidos si no hubiera sido por este inconveniente, porque se ha perfilado durante el curso, con permiso de Budimir, como el jugador más determinante del conjunto navarro. Sus seis goles y cinco asistencias le avalan, además de aparecer en momentos decisivos como ante el Real Oviedo, con un gol en el tiempo añadido para darle los tres puntos a su equipo.
Ante esta baja, jugadores como Raúl Moro o el capitán del equipo, Kike Barja, que atraviesa un dulce momento de forma, tendrán que dar un paso adelante. Lo que está claro es que la sombra de Víctor Muñoz es muy alargada.