Si no puedes ganar... al menos no pierdas. Esa máxima promulgada por equipos acostumbrados a vivir con la agonía en los últimos días cobró especial significado para un Girona que, en un final loco, rescató un punto en Vallecas. Un gol de Alemao en el minuto 86 rompió el 'pacto' entre ambos y pareció sellar la permanencia de los de Iñigo Pérez, pero fue entonces cuando apareció el arma secreta de Míchel. O mejor dicho el eterno recurso del Girona: Cristhian Stuani. El uruguayo, a sus 39 años, sigue siendo decisivo en el club catalán y tardó seis minutos en el campo para sumar un punto que bien podría valer la permanencia en el equipo de Míchel. Un resultado que también certificó el descenso del Real Oviedo.
Entiéndase este supuesto pacto como un destino de interés para ambos pero sin acuerdo previo ni especulaciones para los más escépticos. Porque tanto el Rayo como el Girona, como marca su carácter con Iñigo y Míchel al mando, siempre salen a buscar el partido. Y así lo hicieron en Vallecas. Pero los madrileños, en plena resaca europea, certifican casi matemáticamente su salvación y el Girona está contento de rascarse en un campo complicado e intentar rematar la faena en Montilivi, donde le esperan dos de los últimos tres partidos.
Por cierto, no escatimó efectivos Iñigo Pérez, que salió ante el conjunto catalán con un equipo muy titular. A excepción de Fran Pérez, novedad en el once por la ausencia obligada de Ilias, o la ausencia prolongada de Isi, el Rayo salió con un once muy competitivo. Y decidió tomar la iniciativa, tímidamente por supuesto, desde el principio.
El Girona tardó en coger el balón, pero ofreció un trabajo inexistente en otras ocasiones, para pasar los minutos con relativa tranquilidad en Vallecas. Entre Vitor Reis y Fran Beltrán, que regresaba a la que fue su casa, bastaban para barrer cualquier ataque local.
Así, la primera parte transcurrió de forma discreta salvo dos ocasiones claras que hubieran dado un giro necesario al partido. Primero Joel Roca que, tras una pérdida en la salida del Rayo, dribló a Batalla pero se encontró con un providencial Óscar Valentín en el disparo a placer dentro del área. Y luego, al borde del descanso, en un disparo de carrera de Camello que dejó al delantero en el mano a mano con Gazzaniga. El portero del Girona lo ganó con una mano abajo decisiva.
La segunda parte transcurrió en la misma línea: intención, poca profundidad y falta de remate. Y así estábamos en los minutos finales del partido, donde todo cambió. Primero con un disparo de Unai López que desvió Alemao en una acción de nueve puros para poner patas arriba a Vallecas. Una noche más.
Cuatro minutos después, los del 86 al 90, otros nueve aguerridos hicieron lo propio. Cristhian Stuani, con un cabezazo a la salida de un córner, devolvió el equilibrio para silenciar a Vallecas y devolver la fe a un conjunto gerundense que debe culminar su salvación en casa. El del Rayo, salvo carambola, está visto para sentencia.