El viaje de Albert Riera por Alemania no está resultando como esperaba. El técnico español, exjugador del Liverpool o del Mallorca, aterrizó en Frankfurt en febrero con el objetivo de clasificar a competiciones europeas a un Eintracht acostumbrado a viajar por Europa en los últimos tiempos.
Riera, que venía de una etapa muy ilusionante en el Celje esloveno, dejó el equipo a mitad de temporada para centrarse en un proyecto más ambicioso como el del Eintracht Frankfurt. En el momento de la llegada del español (2 de febrero), el equipo alemán estaba octavo, a nueve puntos de las plazas de la Europa League. "Soy honesto y siempre diré la verdad a mis jugadores; no elegiré mis palabras para que les gusten más. Amo lo que hago y doy lo mejor de mí, pero no estoy aquí para mirar al pasado. No soy mejor ni peor que otros, pero estoy convencido de que mis ideas tendrán impacto. Mis jugadores me seguirán porque les ofrezco soluciones", dijo el manacorí en su presentación.
Sin embargo, las cosas no han salido como a Riera le gustaría. Desde su llegada al banquillo, el español no ha podido mejorar los resultados de su antecesor Toppmöller. Cuatro victorias, cuatro empates y cinco derrotas es el bagaje de Riera a un día del final de la Bundesliga. El Eintracht todavía puede reclamar puestos en la Conference League, pero su distancia con el Bayer Leverkusen (6º) es de 15 puntos, seis más que donde estaba el equipo cuando Riera llegó a Frankfurt.
El apartado deportivo no es el único que parece condenar a Riera en la selección alemana. Desde su llegada al banquillo del club, sus métodos de trabajo no han sentado bien a algunos miembros del vestuario. Algunos de los jugadores molestos con Riera son Götze, Theate, Koch... y Jonathan Burkardt. Los problemas del '9' del equipo, internacional hasta en cinco ocasiones con Die Mannschaft, han sido los más palpables.
Según BILD, el técnico español provocó una primera polémica con su delantero debido al alto porcentaje de grasa corporal de Burkardt y su escaso compromiso defensivo. Para corregirlo envió a su asistente Jan Fießer a hablar con el jugador, lo que provocó que los agentes de Burkardt se quejaran ante el director deportivo del equipo y su posterior reunión con el técnico español.
Tras una derrota ante el Hamburgo a finales de abril, Riera abandonó una tensa rueda de prensa acusando a los medios de generar polémicas artificiales dentro del vestuario. "Esto no es un bar ni un circo, es un club profesional. Si no estás 100% seguro no escribas. Hay veneno en el ambiente, no en el vestuario", afirmó Riera.
El último capítulo de esta polémica llegó el pasado fin de semana, con la derrota del Eintracht ante el Borussia Dortmund (3-2). Burkardt marcó el 3-2 en el minuto 87 y, en su celebración posterior, silenció a su entrenador y le dedicó las palabras "puta madre".
Según informan desde Alemania, Burkardt se enfrentó al español en el vestuario pese a que después acabó pidiéndole disculpas. Este viernes, sin embargo, se anunció la sanción del club alemán a su jugador. Burkardt tendrá que pagar 20.000 euros al club por "insultar" a Riera.