El Calcio vuelve a mirarse en el espejo al que más teme. En Italia, el caso Gianluca Rocchi ha abierto una grieta inesperada en la recta final de la Serie A. El árbitro designado de la Serie A y la Serie B está siendo investigado por la Fiscalía de Milán por presunta "complicidad en fraude deportivo". Rocchi, que negó cualquier irregularidad y se ha suspendido inmediatamente para afrontar la causa, amenaza con convertirse en el gran incendio institucional del fútbol italiano.
Ahora un elemento clave que podría marcar el rumbo y la relevancia de la investigación arbitral relacionada con el Inter. Tiene lugar en un momento y lugar concretos: el 2 de abril en San Siro. La atención se centra en las decisiones de nombramiento de Rocchi para los partidos Bolonia-Inter (con Andrea Colombo como árbitro) e Inter-Milán (con Daniele Doveri). Hoy, ambos árbitros han declarado ante la Fiscalía como personas conocedoras de los hechos, desconociendo los motivos por los que se les asignaron esos partidos.
Sin embargo, queda una importante incógnita. Algunos testigos –todos ellos pertenecientes exclusivamente al ámbito arbitral– mencionaron el término “nombramientos combinados”. Pero ¿qué implica exactamente este concepto, teniendo en cuenta que el responsable de asignar árbitros es libre de hacerlo a su discreción? La Gazzetta dello Sport expone las diferentes tramas que explicarían la investigación tras las declaraciones recabadas para la misma.
Según diversas declaraciones recogidas por la Fiscalía de Milán, se habría producido el llamado 'sistema Rocchi'. Esto se basaría en un modelo de favoritismo, en el que los nombramientos se habrían utilizado para impulsar la carrera de determinados árbitros en detrimento de otros. Serían dinámicas de poder internas del equipo arbitral, sin intervención de los clubes. Las decisiones del designador habrían tenido impacto en las votaciones internas y posibles sanciones. Los árbitros considerados “de ideas afines” habrían seguido recibiendo partidos –incluidos partidos de alto nivel en la Serie A–, lo que también implica beneficios económicos.
Estos importantes partidos funcionarían como recompensa para quienes siguieran la línea marcada, además de otras ventajas dentro del sistema. Por el contrario, quienes no se ajustaran a este esquema habrían sido separados o perjudicados. De hecho, las quejas provienen principalmente de árbitros o exárbitros que se consideran perjudicados por estas decisiones, ya sea por exclusión o por haber sido señalados.
Otra rama es que las designaciones no respondieron sólo a criterios de arbitraje interno, sino también a factores relacionados con los clubes, como relaciones o valoraciones sobre la idoneidad de determinados árbitros. En este caso, habría que analizar si el propio designante pudo obtener algún beneficio indirecto.
Se barajan diferentes hipótesis: por ejemplo, que asignar determinados árbitros serviría para evitar conflictos con los clubes o proteger a los árbitros de situaciones comprometedoras (como volver a dirigir a un equipo al que previamente habían perjudicado claramente). También se contempla la posibilidad de que se haya intentado favorecer a determinados clubes, aunque no hay pruebas que lo respalden. Hasta el momento, ningún representante de los clubes de la Serie A ha sido interrogado ni incluido como investigado, y la conversación clave en San Siro se habría producido únicamente entre miembros del entorno arbitral.
Para que la investigación prospere, la Fiscalía tendría que demostrar que Colombo y Doveri fueron elegidos porque eran árbitros considerados "favorables" o "desfavorables" para el Inter, algo que, de momento, ningún testimonio ha confirmado.