Esteban Andrada es el gran protagonista estos días tras lo ocurrido ante el Huesca. A la espera de conocer la sanción por su puñetazo a Jorge Pulido, el portero atraviesa un momento delicado pero es un experto en superar situaciones muy difíciles.
De hecho, la vida no se lo ha puesto fácil desde su infancia. Cuando tenía 12 años perdió a su padre en un accidente de tránsito y tuvo que ayudar a sus hermanos y a su madre a salir adelante. Por eso estuvo trabajando recogiendo uvas hasta que el fútbol le dio la oportunidad de triunfar.
Sin embargo, en 2014 en las filas de Lanús, el mundo del fútbol le dio un gran susto cuando fue secuestrado por un par de horas. Su familia acabó pagando el rescate y él resultó ileso. Momentos muy duros que ha ido superando.
Ahora tiene otro por delante pero por sus experiencias pasadas, su carácter y la ayuda de su familia nadie duda de que él también lo superará. Andrada sabe que se equivocó y pidió perdón. Asumirá las consecuencias y resucitará como lo hizo antes.
Mientras tanto, el jugador volvió esta mañana a entrenar con el equipo, el Real Zaragoza también analiza qué sanción tomar con su portero, más allá de la suspensión que tendrá la competición española. Incluso no se descarta una expulsión inmediata del club.