La figura de Endrick no se limita sólo a la de un joven de 19 años; Representa también el de un futbolista que respalda buena parte de las esperanzas de su país. En Lyon, el brasileño ha recuperado esa sonrisa que un día le abrió las puertas del Real Madrid y le situó en el punto de mira de todo el panorama futbolístico.
Gracias a sus siete goles y siete asistencias, Carlo Ancelotti le dio la oportunidad de regresar a la selección de fútbol de Brasil durante el último parón internacional. Una oportunidad muy valiosa que asumió con el entusiasmo de quien es consciente de lo que está en juego: "Fue una noche de dudas y urgencias; sabía que podía ser mi última oportunidad". Sin embargo, todo salió perfecto: "Jugué bien, una de mis mejores actuaciones. Logré dejar atrás esos pensamientos negativos, esa urgencia, la presión de hacerlo bien, por si era mi última oportunidad. Eso me permitió quitarme un peso de encima, porque sabía que tenía que rendir para estar en el Mundial". "Logré superar ese pensamiento, no dejé que me afectara y hice un gran partido", concluyó.
Endrick es un futbolista que no pasa desapercibido; Por eso, la presión que ha enfrentado ha repercutido en todos los ámbitos, especialmente a raíz de las redes sociales: "Cuando empecé no manejaba bien las redes ni las críticas. Dejé el campo y me metí directo en Twitter, para ver qué decía la gente de mí. Quería alimentar mi ego". Sin embargo, su mentalidad ha cambiado por completo: "Gracias a Dios, esa etapa ya quedó atrás. Ahora, cuando termina el partido, mantengo la calma y me concentro en mi recuperación. Las críticas ya no me afectan".
Tras las últimas informaciones, Endrick confirmó que está esperando un hijo, aunque aún no se conoce el sexo del bebé. En ese sentido, una cosa está clara: "El fútbol no es un lugar agradable. Es un ambiente muy duro. Me gustaría que fuera abogado, médico o lo que quisiera, pero que fuera feliz en su propio mundo".
En Madrid, las lesiones fueron uno de los principales obstáculos para el brasileño, que al principio no supo gestionarlas de la mejor manera: "Tuve una lesión complicada y estuve mucho tiempo de baja. Me perdí partidos, entrenamientos y ritmo de trabajo. No pude competir. Cuando te lesionas sientes que lo pierdes todo". "Tuve mucho miedo. Lloré varias veces, aunque eso lo haces en privado. No sabía cómo afrontar la lesión ni qué esperar. No sabes si recaerás, si mantendrás tu nivel o si volverás más débil. Todo esto te afecta y te asusta para el futuro", confesó.
En ese proceso, el papel de Jude Bellingham fue clave, convirtiéndose en una pieza fundamental en su adaptación: "Bellingham fue muy importante para mí. Me hizo sentir bienvenido en el club. Yo no hablaba muy bien inglés, pero él hizo un esfuerzo por comunicarse conmigo, intentando incluso hablar algo de español. Siempre estuvo a mi lado, dándome consejos".
A nivel futbolístico, Endrick también tiene un recuerdo especial de Luka Modri, otro de sus referentes: "Fue el jugador que más me impresionó en el Real Madrid, sin duda. Me enseñó mucho en mi primer año, tanto en los entrenamientos como en los partidos. Fue una auténtica clase magistral en el fútbol. Tenía 40 años y todavía estaba muy fuerte".
Ahora, su mirada está puesta en un objetivo muy claro: el Mundial. "Mi mayor deseo es jugar el Mundial. Necesito estar ahí. Es lo primero que pienso. Mi sueño es poder jugarlo y ayudar a mi país", concluyó.