Estamos a menos de un mes del inicio de la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026, que tendrá su primer partido el jueves 11 de junio, cuando la Selección Mexicana, dirigida por Javier 'Vasco' Aguirre, se enfrente a su similar de Sudáfrica en el que entonces se llamará Estadio de la Ciudad de México (hoy Estadio Banorte por temas de derechos comerciales y mejor conocido como Estadio Azteca) y a pesar del poco tiempo que queda, los inconvenientes siguen a la orden del día.
Recordemos que parte de la razón por la que el apodado 'Coloso de Santa Úrsula' inició tardíamente su necesaria remodelación previo al inicio de este gran evento que se llevará a cabo en los meses de junio y julio en México, Estados Unidos y Canadá, fue un conflicto entre las intenciones del máximo organismo rector del fútbol en el Planeta Tierra y los dueños de palcos y plateas dentro del inmueble que será el primero en albergar por tercera vez un evento de esta magnitud.
Ahora la propia FIFA, encabezada por el ejecutivo italiano y suizo, Gianni Infantino, se ha vuelto extremadamente estricta con estas personas, alertándoles de las pautas de comercialización de estos lugares de lujo para sus propietarios con un comunicado en el que incluso ha anunciado que si no siguen estas normas se les podrá impedir el acceso a estos espacios.
"Específicamente tratándose de los eventos correspondientes a la Copa Mundial de la FIFA 2026, son de aplicación preferencial y obligatoria los lineamientos, términos y condiciones establecidos por la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), incluyendo los Términos de Uso de Entradas para partidos celebrados en México para la Copa Mundial de la FIFA 2026, que prohíben la reventa, oferta, comercialización, cesión, transferencia o intermediación de entradas o derechos de acceso por cualquier medio o a través de terceros no autorizados por la FIFA", se escribe en un comunicado dirigido a los propietarios de palcos y plateas.
"Las citadas Condiciones de Uso establecen que la FIFA podrá cancelar cualquier entrada respecto de la cual detecte un uso, transferencia, comercialización o disposición realizada en contravención de dichas directrices, incluidos los casos de reventa o intermediación no autorizada".
A esto se suma el hecho de que nadie podrá introducir su propia comida y bebida en los palcos y puestos; deberán consumir, si lo desean, estos alimentos en los paquetes que se venden en el edificio a costos de cientos de miles de pesos.