La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) alegó que no existe un "vínculo demostrado" entre cabecear el balón en los partidos de fútbol y los entrenamientos y las lesiones cerebrales, en respuesta a una demanda interpuesta por exjugadores y familiares.
Un total de 96 exfutbolistas -entre ellos varios integrantes de la selección de Inglaterra que se coronó campeona del mundo en 1966- y sus familiares demandaron a la FA por las lesiones cerebrales que, supuestamente, los constantes golpes en la cabeza del balón provocaban a los jugadores.
En la defensa que ha presentado la FA, se especifica que las investigaciones científicas hasta la fecha no han establecido que exista un vínculo entre el lanzamiento y el daño neuronal y que las hipótesis de que esto sea cierto aún no han sido probadas.
Los abogados de los demandantes presentaron 8.000 páginas de registros médicos como evidencia y dijeron que los jugadores tuvieron que vivir con lesiones neurológicas irreversibles, incluyendo demencia, encelopatía traumática crónica, síndrome posconmoción cerebral, epilepsia, Parkinson y enfermedad de la neurona motora.
Aunque la FA niega esta relación, ha llevado a cabo iniciativas en los últimos años para reducir el riesgo en este deporte, como prohibir golpear la pelota con la cabeza en los entrenamientos a menores de once años.
Una portavoz de la FA dijo que mientras continúa investigando el vínculo entre el fútbol y las lesiones cerebrales, la FA está "a la vanguardia de la mejora de las condiciones seguras en las que se juega al fútbol".
Según un estudio publicado en la revista The Lancet Public Health, los futbolistas profesionales tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, mientras que diferentes investigaciones realizadas en Escocia demostraron que los futbolistas tienen 3,5 veces más probabilidades de sufrir demencia que una persona normal.
En septiembre de 2003, la Premier League y la PFA (sindicato de jugadores de Inglaterra) llegaron a un acuerdo para crear un fondo anual de 1 millón de libras (1,2 millones de euros) para ayudar a los futbolistas afectados por enfermedades neurodegenerativas.
Esta cantidad, financiada en un 75% por la Premier y un 25% por la PFA, estará a disposición de exjugadores afectados por enfermedades como la demencia y sus familias.