Desde que James Rodríguez aterrizó en Saint Paul para incorporarse al Minnesota United, las dudas sobre su condición física o su motivación han sido disipadas por el profesionalismo. No es sólo lo que hace con el balón en los pies, sino la actitud que muestra cuando se disparan las cámaras. Así lo ha retratado Khaled El-Ahmad, director deportivo de la franquicia, quien quedó impresionado por la pasión que el colombiano inyecta a los entrenamientos y al día a día.
"Estamos hablando de un chico que, con 34 años, ama este juego como no creo haber visto a nadie", confesó el directivo. El-Ahmad no escatimó en elogios al describir a un James que vive por y para el fútbol, derribando cualquier prejuicio sobre su llegada a la MLS. La obsesión del volante colombiano por ganar y su influencia en la cultura del vestuario han tenido un profundo impacto en una institución que ve en él la guía perfecta para sus jóvenes promesas.
Para entender el nivel de compromiso del que habla El-Ahmad, basta mirar lo que ocurrió hace apenas unos días. Mientras el primer equipo viajaba para disputar un partido fuera de casa y James se quedaba en la ciudad recuperándose de unas molestias, el '10' no se tomó el fin de semana libre. Por iniciativa propia, pidió sumarse a los entrenamientos de la categoría Sub-18 para no perder el ritmo competitivo de cara al Mundial.
"Desde el punto de vista cultural, lo que significa para él ganar ha sido fantástico", explicó el director deportivo. Ver a una estrella mundial de su calibre mezclarse con los equipos juveniles para mantenerse alerta ha sido el mensaje más poderoso que James ha enviado desde su llegada a los Estados Unidos.
Sin embargo, el presente de James no se puede entender sin mirar al horizonte: el Mundial de 2026. Conscientes de que el mediocampista es el eje del proyecto de Néstor Lorenzo, Minnesota United ha establecido una línea de comunicación directa con la Federación Colombiana de Fútbol (FCF).
El-Ahmad lo tuvo muy claro: el club y la Selección trabajan de la mano. No hay celos ni tira y afloja. De hecho, ya está todo coordinado para que el jugador se incorpore a la concentración "Tricolor" este próximo 15 de mayo. El club entiende que el éxito de James con su país es, a la larga, un éxito para ellos.
"No es que el Mundial sea más importante que Minnesota, es un equilibrio. Al final, si a los jugadores les va bien en sus selecciones, a nosotros nos irá bien", admitió el técnico. Por ello, el club ha decidido no presionar en los tiempos de recuperación del jugador. Saben que un James feliz y sin dolores es la mejor versión posible, tanto para buscar el título de la MLS como para liderar a Colombia en la próxima cita mundialista.
Esta pasión que menciona El-Ahmad no es algo que quede sólo en el discurso de los despachos, sino que se traduce en una exigencia máxima dentro del campo. Para el técnico, James ha entendido perfectamente su papel de "jugador franquicia", dando por sentado que su llegada a la MLS no supone un retiro de oro, sino una oportunidad para permanecer en la élite competitiva.
Esta mentalidad ha permitido al vestuario 'Loons' elevar su nivel de autoexigencia, contagiando a sus compañeros esa mentalidad ganadora que les llevó a los clubes más grandes de Europa.
Por otro lado, la sintonía entre Minnesota y el cuerpo técnico de Néstor Lorenzo es un caso de éxito en la gestión de una estrella internacional. En lugar de entrar en la típica disputa por los minutos de juego, ambas partes han entendido que el bienestar emocional de James es el motor de su rendimiento físico.
El-Ahmad insiste en que el objetivo es que el colombiano se sienta apoyado en cada paso de su preparación, garantizando que ese contacto constante con la Selección es el estímulo necesario para que el '10' llegue en plenas condiciones a la gran cita de 2026, tanto para su club como para su país.