El debate ha terminado, o al menos por ahora. Irán jugará el próximo Mundial de 2026, que arranca en apenas un mes, siempre y cuando los países anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) acepten los requisitos que plantean en el contexto de guerra en Oriente Medio.
El revuelo en la situación del país asiático surgió porque Canadá le negó el acceso a Irán el mes pasado. Esta medida surgió debido a sus vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que fue catalogado como grupo terrorista en 2024. "Definitivamente participaremos en el Mundial de 2026, pero los anfitriones deben tener en cuenta nuestras preocupaciones. Estaremos en el torneo, pero sin ningún contratiempo en cuanto a nuestras creencias, cultura y convicciones", comenta el comunicado de la federación iraní.
La Federación Iraní de Fútbol busca ciertas garantías para asegurar el buen trato a la delegación. Entre ellos se encuentra el otorgamiento de visas, el respeto al personal de la selección, a la bandera y el himno, y alta seguridad en aeropuertos, hoteles y destinos a los que acude el equipo durante su estancia.
Irán jugará sus tres partidos de la fase de grupos en Estados Unidos. Se espera que su base durante la competencia sea en Tucson, Arizona. Comenzarán contra Nueva Zelanda en Los Ángeles el 15 de junio, luego enfrentarán a Bélgica en Los Ángeles también el 21 de junio y cerrarán contra Egipto en Seattle el 27 de junio.