El Getafe cerró su estancia en el Reale Arena este pasado miércoles. El equipo dirigido por José Bordalás consiguió un éxito que se irá valorando aún más con el paso de las temporadas. La campaña ya es un éxito rotundo, se mire como se mire. 44 puntos en 33 partidos atestiguan algo impensable en las primeras jornadas, cuando el técnico alicantino apenas contaba con trece jugadores del primer equipo.
Ahora, con los deberes hechos, el equipo azul se permite soñar. Sueña y disfruta, después de presiones y momentos agonizantes no muy lejanos en el tiempo. De hecho, en el mes de enero el equipo consiguió incluso meterse en puestos de descenso, una situación que estuvo cerca de ser real y que, tres meses después, contrasta mucho con la situación actual del equipo.
Ahora el Getafe es sexto en la jornada 33. Plazas europeas y pleno derecho a soñar en los seis partidos que quedan hasta que acabe la competición. Barcelona y Rayo Vallecano aguardan en el horizonte más cercano, ambos en el Coliseum.
Si los azulones consiguen salir con un buen puñado de puntos a falta de cuatro fechas, las opciones de pelear esa posibilidad aumentarán, con duelos ante equipos como Real Oviedo, Osasuna y Mallorca.
El club, si habla de Europa, lo hará con la boca pequeña. Y es normal. Ilusionarse con estas posiciones, conociendo la dificultad, podría ser un arma de doble filo. Por un lado, la alegría incalculable de la hazaña. Por otro lado, que la ilusión, si no se consigue, empaña el verdadero éxito ya conseguido, que es el de la permanencia en condiciones muy complicadas durante todo el año.
Por eso el mensaje, bien subrayado, será el de "mantenerse lo más arriba posible", sin objetivo más allá de ver dónde va la clasificación partido a partido, alabando, como es debido, el buen trabajo del equipo prácticamente salvado para un mes y con seis jornadas por delante para, con ilusión, ver hasta dónde llega el final de temporada.