"No voy a dimitir". Al igual que Rubiales, así comenzó su aparición Florentino Pérez. Posteriormente anunció la convocatoria de elecciones antes de iniciar una revista de prensa sin precedentes. La conclusión es que el Real Madrid necesita dos centrocampistas y un gestor de imagen, un gurú que le diga a un dirigente lo importante en este siglo para preparar bien un evento de este tipo.
Florentino Pérez se sentó, abrió una carpeta negra y empezó a desorganizar algunas páginas, un lío similar a la alta presión del equipo de fútbol. Mientras jugueteaba con el móvil (no era para pedírselo a Glovo) empezó una ristra de mensajes a ABC, "un periódico que me quiere mucho".
El compañero y el aficionado esperaban respuestas y se encontraron con una obsesión: "Me voy a dar de baja de ABC", justo la explicación que esperaba el aficionado del Real Madrid tras una fantástica temporada. Florentino Pérez recordó que preside con éxito una empresa de 170.000 empleados. La realidad es que lo que le importa al aficionado del Real Madrid son los 25 empleados que visten la camiseta con el escudo de la entidad.
Mientras miraba las páginas sin detenerse a ver si estaban organizadas por arte de magia, sostenidas con un clip a media asta, Florentino Pérez recordó a "al Relevo", el diario deportivo digital, "José María García, que conmigo no pudo", "Juanma Castaño", "los muchachos Segurolas", "los Relaño", entre otros, actores de "una campaña organizada, una conspiración".
Todo siguió con un guión que ya se había caído por el tercer anfiteatro del Bernabéu. "La gente me cree", fue su frase mientras languidecía el turno de preguntas cuando anunció que no iba a hablar de temas deportivos.
El presidente desveló "un dossier de 500 páginas" sobre el caso Negreira que va a ser entregado a la UEFA, un tema que le ofrecen en bandeja las autoridades deportivas de este país, que han decidido excusar un ejemplo de corrupción. Hay incluso más, como en los dibujos animados: "Esa chica". Así, a un periodista con tres décadas de trayectoria le dieron el turno porque “están muy feos”.
Quisieron acortar la rueda de prensa, pero Florentino Pérez permitió que hubiera más preguntas. Se había calentado como quien se recupera de una contractura y ya no miraba las páginas. Así terminó una extraña aparición. El alfabeto de una exposición pública había sido volado. "Florentino no se va a ir. Tendrán que fusilarme". Y tomó las páginas. Fue un homenaje a lo que está por venir. Mourinho no podría haberlo hecho mejor.