El Valencia logró una victoria fundamental ante el Girona que no sólo le supone un paso importante hacia la salvación. Además, se reconcilió en parte con la grada, que agradeció la reacción de su equipo, cuando más podrían haber estado sus nervios. Al final del partido, todos abrazaron a Dimitrievski que evitó un gol de Stuani en el minuto 91 cuando el equipo visitante ya se había acercado a los blanquinegros. Con 39 puntos, el equipo de Corberán -que se salvó de los reproches- se aleja de los puestos de descenso, aunque tendrá que seguir luchando, al igual que el Girona, que se queda con 38, tras una cadena de dos derrotas.
Fue el conjunto catalán el que prendió el partido con Ounahi y, sobre todo, Thomas Lemar jugando por dentro para sorprender a un Valencia que no salió a verlos venir como otras tardes. El equipo de Corberán trabajó con las diagonales de Ramazani. Tras una de ellas, Sadiq falló un disparo fácil dentro del área a pase del extremo belga. Antes, el delantero nigeriano le cobró un penalti a Blind cuando intentaba cabecear un centro de Gayá. Era el típico agarre que suelta antes de que se vuelva flagrante. Aun así, la acción más peligrosa llegó tras una combinación entre Javi Guerra y Beltrán dentro del área, que el delantero argentino remató al palo exterior.
El Girona parecía más agazapado que letárgico, con tendencia a golpear más al conjunto de Renzo Saravia, que vio una amarilla aunque forzó otra a Álex Moreno. Y, además, el equipo catalán sabe correr cuando es necesario. En la última jugada del primer tiempo, Beltrán detuvo un contraataque de Lemar por falta. Y Echeverri estuvo a punto de adelantar a los suyos con un gran libre directo que se fue desviado por centímetros.
El Valencia, sin embargo, no salió con miedo en la segunda parte. Quería poner una marcha más al juego. Y fue Ramazani quien pisó el acelerador. Javi Guerra cambió el partido con un pase en carrera del extremo belga. Recortó a Vitor Reis dentro del área y disparó al palo largo. Saltos mortales sobre el césped y en las gradas. En plena efervescencia local, Gayá centró con la derecha para que Sadiq pusiera de cabeza el 2-0, tras deshacerse de Blind.
Antes de sacar desde el centro, Michel hizo un triple cambio con efecto sorpresa inmediato. Porque el recién ingresado Alejandro Francés metió un pase al área que remató al segundo palo Joel Roca, que también acaba de ingresar. El ambiente se volvió algo tenso a pesar de que el partido fue mejor para los locales que hace diez minutos. Pero al Girona se le vio con otra chispa. Corberán reaccionaba en cada ventana de cambio que movía el banquillo del equipo rival.
El conjunto visitante encerraba a un Valencia que entendía que había que sufrir para resistir. Dimitrievski evitó un gol cantado por Stuani. Y entonces, Diego López desvió a córner otro remate del delantero uruguayo tras un revuelo en el área.