La final por la permanencia del Sevilla ante la Real Sociedad comenzó mucho antes del pitido inicial. Nervión amaneció desde muy temprano con ambiente de grandes partidos, en línea con una semana llena de mensajes, simbolismos y llamadas a la unidad. Durante la jornada no faltaron los apoyos de exjugadores como Ivan Rakitić, Fernando, Ocampos, Óliver Torres y Bono, que se sumaron a esa corriente emocional que ha ido aumentando con el paso de los días.
El club ya había avisado sobre el mediodía, recomendando que los aficionados acudieran al estadio con antelación para evitar aglomeraciones. La respuesta no se hizo esperar. El recibimiento al conjunto sevillista superó cualquier precedente reciente, sólo comparable al de ayer, con una multitudinaria concentración a las puertas del mosaico, preferentemente a la llegada del autobús.
En el interior, Ramón Sánchez-Pizjuán mantuvo el pulso a los ánimos y a los cantos. El Biris Norte tomó posiciones una hora antes del inicio del partido, animando a los jugadores sin pausa durante el calentamiento y mostrando un mensaje que ha acompañado al equipo durante toda la semana: "No estás solo en esta batalla".
El estadio, completamente teñido de rojo, se llenó a tope, elevando la temperatura a su punto máximo con el tifo del Gol Norte y el himno de El Arrebato, antes de dar paso al partido que cierra la trigésima cuarta jornada de LaLiga. En un partido donde el margen es mínimo, el Sevilla ya había dado el primer paso: sentirse empujado por su equipo. Con el escenario hirviendo, le tocó sujetarlo sobre el césped.