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El récord intocable de Cortizo: 24 partidos de suspensión

Redacción FutbolYa

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El récord intocable de Cortizo: 24 partidos de suspensión
El récord intocable de Cortizo: 24 partidos de suspensión | Aviso: Imagen ilustrativa obtenida de internet. Derechos de sus respectivos autores.

La dura sanción de 13 partidos a Esteban Andrada, portero del Zaragoza, deja todavia vivo el récord al mayor castigo en la historia del fútbol español, los 24 partidos de suspensión que cayeron en 1964 sobre Gonzalo Cortizo, zaguero del club maño.

La magnitud del castigo resulta casi inexpugnable en la actualidad. Fue la peor manera que encontró el fútbol español para cerrar el año 64. El día 27 de diciembre La Romareda acogía el encuentro Zaragoza-Atlético de Madrid, un choque de dos equipos con aspiraciones que mereció un lleno total en el estadio aragonés.

El partido, áspero en un fútbol en el que no había tarjetas, se embarró de forma definitiva en el minuto 88. Cortizo, lateral del Zaragoza, entró de manera alevosa a Enrique Collar, un trozo del escudo rojiblanco, mítico extremo izquierdo recientemente fallecido.

El futbolista abandona el campo en camilla y en el vestuario el diagnóstico es claro: sufre una fractura estrellada de la tibia izquierda. El doctor Pelegrín, médico del Zaragoza, le enyesa antes de que Collar regrese a Madrid.

Poco importa ya el resultado. El Zaragoza vence por 3-1 al Atlético. El equipo maño había formado con Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija, Isasi; Violeta; Canario, Santos, Marcelino, Lapetra y Encontra. Por el Atlético se emplearon: San Román; Rivilla, Griffa, Calleja; Ruiz Sosa, Glaría; Ufarte, Luis Aragonés, Mendoza, Adelardo y Collar.

Algunos jugadores del Atlético querían agredirme. Luego, puede ser que haya pecado de no interesarme por el estado de Collar

El Atlético se adelantó con gol de Luis. El Zaragoza remontó con dos goles de Encontra y uno de Lapetra. Se hablará poco del resultado y mucho de lo que sucedió en el césped y en las entrañas de los vestuarios de La Romareda, un remolino de nervios y trifulcas por lo que le había sucedido a Collar.

El árbitro, el vizcaíno Gómez Arribas, tampoco sale indemne. Su labor resulta insólita. Al terminar el partido se empeña en que Collar, capitán del Atlético, vaya a su vestuario para firmar el acta del partido. El grupo rojiblanco le dice que Collar tiene la pierna rota. El colegiado exige entonces un certificado médico que acredite la lesión que le impide desplazarse al vestuario para firmar el acta.

Los protagonistas de la jugada discrepan sobre el suceso. Collar recibe a MARCA en el hospital. "Me di cuenta desde el primer momento de que era algo importante y por eso les decía a mis compañeros que no me tocasen". El extremo reprochaba también a Cortizo su comportamiento al no interesarse por él ni antes ni después: "Es difícil imaginar que cuando todo ha pasado un hombre no sea capaz de comportarse como si de verdad tuviera sentimientos humanos".

Me di cuenta desde el primer momento de que era algo importante, por eso les decía a mis compañeros que no me tocaran

Cortizo explicaba la jugada y su actitud con matices de arrepentimiento: "No le di ninguna patada. Fue un choque. Debió caer en mala postura y de ahí surgió la lesión. No concibo que haya personas que crean que hubo mala intención. Actúo como debe actuar un defensa, pero nunca voy a buscar las piernas de nadie", explicó.

Luego argumentó que al final del partido "los ánimos estaban exaltados. Algunos jugadores del Atlético querían agredirme y mis compañeros me aconsejaron que no pasara al vestuario. Luego, puede ser que haya pecado de no interesarme por su estado. Soy el primero en lamentar esto, le deseo un total restablecimiento".

La Junta directiva del Atlético se reunió para pedir a la Federación una amplia información sobre lo sucedido en La Romareda. El día 30 es la cita del Comité de Competición en un clima de alarma por la lesión de Collar.

Los dictámenes del Comité impactan por su dureza. Cortizo es sancionado con 24 partidos "por practicar juego peligroso, causando lesión grave a un contrario". No se quedan ahí. El entrenador rojiblanco, el brasileño Otto Bumbel, es suspendido por doce partidos "por insultos al árbitro".

Por el mismo motivo le caen otros seis encuentros al rojiblanco Glaría. El colegiado Gómez Arribas sufre una inhabilitación de tres meses y la pérdida de su condición de internacional. Además, se multa a Marcelino, Luis Aragonés, Mendoza, Adelardo y Glaría por protestas al árbitro sin ser capitanes.

Bumbel, impactado, era claro: "Yo no insulté al árbitro. Le dije que era el único culpable de lo que había pasado. Todos estábamos muy nerviosos, vimos la pierna de Collar y estoy convencido de que Cortizo tenía mala intención. Me parecen bien los 24 partidos. Es merecedor de que se le abra un proceso criminal, como se hace en Brasil". Glaría también apuntaba "no haber dicho nada de lo que dice el árbitro. Él estaba muerto de miedo".

El señor Gómez Arribas, que trabaja en Seguros Bilbao en la capital vizcaína, defiende su actuación: "Cortizo fue a por el balón, sin intención de ir a por el rival. Collar cayó al suelo y no aprecié su lesión. Me enteré de la fractura por la radio". El árbitro se mostraba "hecho polvo" por el castigo y reclamaba su derecho a defenderse.

Zaragoza se volcó en la defensa de Cortizo. La afición de La Romareda muestra su repulsa y apoya a su jugador. En el siguiente Zaragoza-Deportivo, Cortizo, de paisano saluda desde la banda a la multitud que le ovaciona. En las gradas se pueden ver varias pancartas. En una de ellas se dice: 'Con este Comité sobra la competición. Los de Madrid, campeón".

El Zaragoza, en señal de protesta, retira a sus representantes de los órganos federativos. Se suceden los recursos. Han pasado 62 años. Los 24 partidos a Cortizo quedan como un récord intocable.

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Redacción FutbolYa

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