Tras el título de Liga conseguido por el Barcelona y otro año en blanco en el Real Madrid, ha llegado el momento de que Florentino Pérez entre en escena y tome las decisiones que marcarán el futuro inmediato del club. El presidente blanco ha estado desaparecido en los últimos meses, sin ofrecer explicaciones públicas sobre temas importantes, como la destitución de Xabi Alonso, y apenas dejado ver en los momentos más delicados del club, como el Clásico de ayer en el Camp Nou. Su ausencia en Valdebebas tras la pelea entre Valverde y Tchouaméni alimentó aún más la sensación de vacío de liderazgo en una temporada marcada por el caos y la decepción.
Pero con todo perdido, la atención se centra ahora en el box, desde donde se esperan movimientos. La primera gran decisión pasa inevitablemente por el banquillo. El presidente tendrá que comunicar a Álvaro Arbeloa que no seguirá al frente del equipo al no haber cumplido los objetivos ni haber podido revertir la deriva del equipo durante la temporada. A partir de ahí, llega el momento de elegir un nuevo líder para el proyecto.
El nombre de José Mourinho aparece hoy como el gran favorito para regresar al Bernabéu, aunque en la lista también aparecen técnicos como Mauricio Pochettino, Didier Deschamps y Lionel Scaloni. Eso sí, estos tres últimos tienen como condición su participación en el Mundial, lo que complicaría cualquier movimiento inmediato y en Madrid hay prisa por poner en marcha el nuevo proyecto.
Además del técnico, Florentino debe liderar una profunda revolución deportiva. Le toca volver a tomar las riendas de la política de fichajes y afrontar una reconstrucción de la plantilla, tanto en términos de salidas como de incorporaciones. Jorge Valdano lo recordó al final del Clásico: en 2009, el Madrid respondió al sexteto azulgrana con una histórica ofensiva de fichajes encabezada por Cristiano Ronaldo, Kaká, Karim Benzema y Xabi Alonso. Probablemente no llegue una revolución de tal magnitud, pero sí parece imprescindible un cambio profundo en la plantilla actual.
Otro de los temas más delicados que tendrá que afrontar el presidente es la convivencia entre Vinicius y Mbappé. La colaboración entre ambos no ha funcionado sobre el césped a lo largo de la temporada y empiezan a surgir dudas en el club sobre si la relación fuera del campo también está pasando por problemas. El extraño final de temporada de Mbappé ha generado preocupación y Florentino tendrá que intervenir para evitar que el proyecto deportivo se fracture en torno a sus dos grandes estrellas.
También habrá que tomar decisiones importantes en cuanto al liderazgo del vestuario y la capitanía. Después de lo ocurrido esta temporada, ha quedado claro que el equipo echa de menos referentes sólidos y voces con autoridad dentro del grupo. Ni Vinicius ni Valverde han logrado asumir ese papel de forma convincente y tanto el presidente como la dirección deportiva tendrán que reflexionar sobre quién debe representar los valores del club en el futuro inmediato y si conviene variar la política de elección de capitanes. En definitiva, a Florentino Pérez le espera uno de los veranos más decisivos de su carrera al frente del club. Después de una de las temporadas más decepcionantes que se recuerdan para el Real Madrid, ha llegado el momento de actuar.