Milán ha caído en picada. Hasta la semana pasada todavía tenían posibilidades matemáticas de luchar por el Scudetto. Pero, con sólo una victoria en seis partidos, la derrota ante el Atalanta (2-3) le ha apeado de los puestos de Liga de Campeones a favor de la Roma cuando sólo quedan dos jornadas para terminar la Serie A.
Con la ausencia confirmada de Luka Modric hasta final de temporada, fue Ricci quien superó a Jashari para ocupar el puesto de 'regista'. De Winter, por su parte, entró en el sector derecho de la defensa tras la expulsión de Tomori la semana pasada. En el once también entraron Bartesaghi, Loftus-Cheek y Santi Giménez.
El delantero mexicano probó suerte con un disparo desde casa en el primer minuto de partido y, poco después, Rabiot se estrelló en el palo. Un comienzo ilusionante que, sin embargo, se vio arruinado con el gol de Éderson a los siete minutos que Zappacosta duplicó antes de que transcurriera la primera media hora.
El panorama en San Siro era desolador y la Curva Sud incluso inició un acto de protesta. Allegri intervino en el descanso dando entrada a Nkunku por Loftus-Cheek para formar un tridente con Rafa Leao y Santi Giménez. Desmontó el centro del campo y, en el minuto 51, Raspadori puso el 0-3 a pase de Édersson.
Antes de llegar al tiempo de partido, Allegri realizó un triple cambio, colocando a De Winter, Leao y Santi Giménez. El Milán se recuperó mínimamente. Pero los goles de Pavlovic (88') y Nkunku (94') desde los once metros llegaron demasiado tarde para intentar rescatar un punto que, quién sabe, podría acabar siendo decisivo en la lucha por la Champions tras haber ocupado las cuatro primeras posiciones desde la cuarta jornada.