El Levante sueña, el Sevilla tiembla. Dos goles de Iván Romero, canterano del Sevilla, dieron una victoria de oro a los granotas, que tienen todo el derecho a pensar en una salvación que ya no es imposible. Siguen a la baja, pero están a un punto del Alavés y a dos del Sevilla -con el goal average a su favor-. Ahí no hay nada.
El naufragio del Sevilla se vio venir casi desde el pitido inicial. Porque no habían pasado ni tres minutos cuando José María Sánchez señaló el punto de penalti tras caer en el área Iván Romero en una acción con Gudelj. Su decisión no pasó el filtro del VAR. Hubo contacto, pero pareció más por deseo del atacante que por intención del defensor. Entonces, visita el monitor a través de, 'donde dije digo, digo Diego'. El Sevilla se salvó de eso.
Tras ese destello inicial, el juego permaneció en tierra de nadie durante un buen rato. Ni el Levante ni el Sevilla querían el control. Su plan era similar. Regalar la iniciativa buscando aprovechar algún desequilibrio por parte del rival. Así llegaron las ocasiones de Oso y Espí, uno por cada lado, y eso explica también el gol de Iván Romero que rompió el marcador ya transcurrida la primera parte.
El resultado 1-0 fue a la vez un acierto local y un despropósito visitante. Muy buen pase de Olasagasti y mejor aún la volea de Iván Romero, pero la defensa del Sevilla a balón parado fue horrible. Esperó el centro al área y se encontró con un balón a la espalda que nadie supo afrontar. En la foto no quedaba nada bien Manu Bueno, muy despistado con la marca.
Del vestuario salió un Sevilla que daba la impresión de estar muy mejorado. Decimos que pareció porque esa mejora fue sólo un espejismo. Pero en esos primeros minutos se mostró más peligroso que en toda la primera parte. Vargas tuvo la impresión más clara de aquel apuro sevillista con el que inició el segundo acto. Pero los suizos, muy equivocados, eligieron la peor decisión. Rompela desde lejos ante la desesperación de Akor Adams, que la pidió en boca de gol. Otra cosa es si el nigeriano estaba o no en fuera de juego.
Esos errores y un par de contraataques peligrosos de los locales devolvieron los miedos al Sevilla. El equipo de Luis García se fue haciendo más pequeño con el paso de los minutos mientras el Levante crecía con los cambios. Tanto es así que Espí, letal en otras ocasiones, dejó con vida a los sevillanos en dos ocasiones clarísimas.
Pero como el 2-0 no llegó, casi llega el 1-1. Esto podría haber sido así si el VAR no corrigiera otro error de Sánchez Martínez, nuevamente corregido por el monitor. Interpretó como punibles unas manos de Pablo Martínez que no lo eran. Realmente no era el día del árbitro.
Con el Sevilla concentrado, pero sin fútbol, llegó la mejor jugada de la tarde. Fue la fantástica contra con la que el Levante cerró el partido. La inició Etta Eyong, pero Arriaga la mejoró con inteligencia y velocidad para darle el doblete a Iván Romero. Lo tenían en Nervión....