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El fuego camina contigo, Sevilla

Redacción FutbolYa

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El fuego camina contigo, Sevilla
El fuego camina contigo, Sevilla | Aviso: Imagen ilustrativa obtenida de internet. Derechos de sus respectivos autores.

Otra derrota del Sevilla, la quinta en las últimas seis jornadas de Liga. En esta ocasión le tocó visitar El Sadar, uno de los campos que peor se le dan históricamente y donde no vence desde hace cinco años.

Después de sendos esperpentos frente a Oviedo y Levante, el triunfo del Alavés metía en descenso a un equipo muy tocado de por sí. Toda la plantilla, incluidos los lesionados, viajó a Pamplona con tal de hacer piña para intentar llevarse algo positivo. Si bien ante Osasuna ofreció mejor imagen -el listón estaba muy bajo- y se puso en ventaja, ni por esas fue capaz de puntuar y se terminó estrellando de la forma más cruel posible (2-1).

Entre rumores de destitución que ya no sorprenden a casi nadie, Luis García Plaza buscó la reacción mutando el esquema a un 4-4-2 con varias modificaciones en la alineación. "Algunos cambios habrá en Pamplona, pero no va a haber una revolución", avisó en la previa. Juanlu, Gudelj, Manu Bueno y Akor Adams dejaron su sitio a Carmona, Suazo, Sow y Maupay, inédito desde la llegada del técnico madrileño. Enfrente, Osasuna dispuso un once de garantías para apurar sus opciones europeas, aupado por un estadio donde no cae desde noviembre.

El Sevilla entró al césped de El Sadar muy concentrado. Castrín lideró la zaga y, junto a él, Carmona y Kike Salas cuajaron una primera parte bastante digna. Los canteranos ganaron duelos y no se complicaron la vida, sobre todo teniendo en cuenta que sus parejas de baile eran Budimir y un eléctrico Víctor Muñoz. El punto débil parecía Suazo, que pronto vio una amarilla y obligó a Oso a retrasar su posición para defender con cinco. Osasuna aprovechó esta circunstancia e incidió por esa banda con las subidas de Rosier.

En ataque, el Sevilla trató de progresar en pocos toques dándole mucha libertad a Isaac y Vargas. Ambos leyeron bien los espacios a la espalda de la defensa rojilla, aunque comenzaron tan activos como imprecisos. En punta de lanza, Maupay, la gran novedad en el cuadro visitante, estuvo más enchufado de lo habitual, siendo el único que disparó entre los tres palos. Sin generar apenas peligro arriba, los hispalenses consiguieron al menos no sufrir demasiado antes del descanso.

Tras la pausa, el Sevilla ofreció sus mejores minutos desde la llegada de García Plaza. La mejora se produjo a través de su flanco derecho. Vargas se soltó y por momentos recordó al de los primeros meses de competición. El extremo se marchó varias veces de su par, pisando línea de fondo para colgar balones que no encontraban rematador. Sin embargo, su insistencia tuvo premio. En una combinación entre Vargas y Agoumé, el francés filtró un pase buscando la incorporación de Sow, que puso un centro casi al área pequeña. Allí emergió Maupay para cabecear a gol y apuntarse su segundo tanto de la temporada.

La ventaja del Sevilla hizo justicia a lo que se veía sobre el césped, pero le tocaba el más difícil todavía: aguantar el resultado ante un Osasuna que empezó a apretar. Agoumé y Sow intentaron frenar las acometidas de los rojillos con faltas en campo contrario. En una de ellas, el suizo realizó una dura entrada que le costó la cartulina amarilla y por la que se perderá la siguiente jornada contra la Real Sociedad. A partir de entonces llegó el derrumbe sevillista.

Osasuna percibió el miedo de un Sevilla que no supo gestionar su ventaja. Solo Maupay intentó ralentizar el juego con ese otro fútbol que necesitan los que se juegan la vida. Las sustituciones de García Plaza no ayudaron y las de Alessio Lisci impulsaron a los locales. Los blanquirrojos regalaron muchas faltas y centros laterales, hundiéndose en exceso en su área ante un rival muy poderoso a balón parado y permitiendo tiros cómodos desde la frontal. En el minuto 80, Budimir fijó a los centrales, Raúl García recogió el rechace ante la actitud pasiva de Agoumé y Suazo y logró el empate.

El análisis de la recta final del choque suena redundante en el Sevilla. Aguantando con un 5-4-1, Odysseas recuperó su mejor repertorio de paradas para mantener vivos a los suyos, mientras que los cinco jugadores que ingresaron (Mendy, Juanlu, Gudelj, Peque y Akor) pusieron nerviosos a sus compañeros. En un tiempo extra eterno e injustificable -no hubo ninguna revisión- llegó el segundo error letal: en un saque de banda, Akor se quedó mirando a Moi Gómez, este metió el balón al segundo palo, Castrín perdió su único duelo de la tarde y Catena culminó de cabeza la remontada.

El Sevilla finaliza la jornada en descenso por primera vez esta temporada, con la sensación de ser un equipo en caída libre y sin solución a la vista. Acaba perdiendo incluso cuando no lo merece por las mismas razones que lo han atormentado todo el curso: falta de calidad futbolística y competitiva, así como una plantilla que comete fallos impropios de profesionales. Los jóvenes tienen que tirar del carro y varios de los veteranos no están a la altura de la situación. Además, acumula la grave cifra de 55 goles encajados. Así es imposible pensar en la salvación.

La única opción que le queda al Sevilla para evitar la tragedia pasa por el Ramón Sánchez-Pizjuán, donde aún debe disputar tres partidos prácticamente a vida o muerte. Solo su afición puede intentar salvar a una entidad centenaria y que hasta hace muy poco era un ejemplo a seguir. Los peligrosos juegos ígneos de los últimos años han provocado un incendio que parece incontrolable. El problema ya no es que el fuego camine con el Sevilla, sino que nadie parece saber cómo apagarlo.

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Redacción FutbolYa

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