El Alavés celebró el pasado domingo el título del equipo de Flick tanto o más que el Barça. Y no lo digo por el pasillo inicial, que se quedó corto visto lo que vimos. Los campeones de Liga, tras la sobredosis de celebración más que merecida por la victoria -que incluyó desde cánticos correctos e incorrectos hasta la aparición estelar de un fuet e incluso tabaco- se presentaron en Mendizorroza con un once con sólo tres titulares y el debut de Cortés en el centro de la defensa. Flick podría haber avisado del once a De la Fuente para que el técnico le señalara algo...
Como resultado, sucedió lo que tenía que pasar. El Alavés, que se jugaba la vida, se encontró con tres puntos inesperados que le sacaron del descenso y le dejaron con todo a favor para alcanzar la permanencia con dos jornadas asequibles por delante. El equipo de Flick, que sólo juega por récords, no alcanzará los 100 puntos, pero puede lograr el éxito en casa si vence al Betis el domingo. No es que haya sido un gran partido del Alavés, pero yendo de menos a más acabó saliendose con la suya gracias al gol de Ibrahim Diabaté.
Quique Sánchez Flores quiso protegerse la espalda con tres centrales y dos laterales ofensivos para una defensa de cinco que pudiera compensar posibles errores en la presión alta de su equipo. Las primeras llegadas fueron dos disparos desviados de Roony y Rashford. El tercero, también del inglés, lo salvó el pie de Denis. La resaca en los titulares no se notó mucho y tomaron el control del partido desde el principio. El caso es que el Alavés no dio señales de vida hasta el minuto 20 con un buen disparo de Rebbach. Otro de Tenaglia avisó antes de que Mendizorroza se desplomara en la última jugada de la primera parte. Córner sacado por Denis, despejado en corto por Rashford y Blanco cabecea para devolver el balón al área donde Ibrahim Diabaté supera a Bernal y supera a Szczesny desde corta distancia.
La segunda parte arrancó con el Alavés fuera del descenso y el Barça con el mismo once de circunstancias aunque los titulares empezaban a calentarse por banda. Diabaté, con el ímpetu positivo que le dio el 1-0, tuvo una buena oportunidad de marcar un doblete pero cabeceó mal un balón en una muy buena situación. Faltando media hora para el final, Flick dio entrada a Pedri y Ferran. Algo que ya justificaba la presencia de De la Fuente en una grada a la que no le gustaban estos cambios por lo que podían suponer. Que descendieran o no dependía de un posible gol catalán.
Los últimos 20 minutos fueron un ejercicio de supervivencia para el Alavés. El balón era del Barça y al conjunto alavés no le quedó más remedio que replegarse en su área. Ahí empezó a jugar Mendizorroza, aplaudiendo cualquier acción defensiva de su equipo. Cada balón que entraba en el área babazorra era un amago de infarto en la grada. El equipo de Quique parecía tener las fuerzas suficientes y el Barça apretaba cada vez más. Salió Cancelo, que acabó jugando de lateral al ver que el Alavés no pasaba del centro del campo.
Pese al gran dominio de los de Flick y sus acercamientos al área local, Sivera no tuvo muchos problemas y la quinta derrota del Barça se consumó en Mendizorroza. El Alavés dio un gran paso hacia la salvación, la próxima y quizás definitiva que pueda lograr el domingo ante un Oviedo ya descendido. El Barça, que no llegará a los 100 puntos, acepta la derrota y puede seguir de fiesta. El domingo ante el Betis pueden conseguir ganar los 19 partidos en casa ante un Betis que también está de celebración. Compartirán la Liga de Campeones la próxima temporada.