El Betis consiguió anoche en Montilivi una victoria que podría marcar una temporada o, por la delicada situación en la que afrontaba su partido ante el Girona, incluso un proyecto. Tres puntos con los que reaccionar a la enorme decepción que supuso caer en cuartos de final de la UEFA Europa League en La Cartuja, cuando todo estaba a su favor, y con los que poner fin a más de dos meses sin victorias en LaLiga.
La victoria ante los de Míchel permite al conjunto verdiblanco alcanzar los 49 puntos en la clasificación, asegurarse seguir al menos una jornada más en la quinta plaza, aumentar considerablemente sus posibilidades de acabar el curso en esa posición que, dependiendo del rendimiento de los equipos españoles que aún quedan en Europa, les puede dar el billete para la Champions y, de paso, trasladar toda la presión de esta jornada entre semana al Celta y la Real Sociedad, sus principales adversarios en esta pelea.
Los verdiblancos están obligados a mejorar urgentemente su rendimiento defensivo. Encajar 16 goles en sus últimos 11 partidos oficiales, con sólo dos porterías a cero, es un bagaje lo suficientemente preocupante como para insistir en ajustes, correcciones y trabajo para evitar errores individuales. Pero hacerlo ganando es más fácil. Y más después de un partido que dejó muchas y variadas buenas noticias para Pellegrini, en uno de sus momentos más delicados desde que aterrizó en el Betis.
El regreso de Isco fue, sin duda, la gran noticia de la noche. El malagueño no jugaba desde el desafortunado percance con Amrabat en la Europa League a finales de noviembre que, como él mismo confesó tras el partido, casi le impide volver a jugar al fútbol. El capitán ya viajó con el equipo a Braga y entró en la lista para el partido de vuelta ante los portugueses, sin minutos. Anoche, en su cumpleaños número 34, volvió a sentirse futbolista y participó activamente en la acción del gol que dio la victoria a su equipo, en el tramo final del partido, con un toque de clase con el exterior dando ventaja a Abde.
También fue una noche importante para Bakambu. Su última temporada como jugador verdiblanco no está teniendo el acierto goleador que mostró el año pasado, sobre todo en Conferencia. A esto se sumó su 'consternación' con la Selección de la República Democrática del Congo tras sellar su billete para el Mundial, perdiéndose dos partidos, algo que sentó muy mal en el club y entre la afición. Anoche se 'redimió' con una gran jugada en la segunda parte para ayudar a Abde a poner el 1-2. Para el Ingeniero es fundamental que todo su personal esté involucrado.
En ese sentido, también fue muy importante que el gol de la victoria lo marcara Rodrigo Riquelme, un futbolista con mucho talento, que ha encajado de maravilla en el vestuario, que trabaja como cualquiera en el día a día, pero al que las cosas no le han acabado saliendo como le hubiera gustado sobre el terreno de juego. No todos los jugadores son capaces de rendir al máximo nivel desde la primera temporada cuando tienen que cambiar de club y Roro puede ser un ejemplo de ello. Anoche, en Girona, donde mostró su mejor fútbol un año cedido por el Atlético, quizás encontró ese punto de inflexión para que su historia en el Betis empezara a despegar.
Primera titularidad de Lo Celso tras la lesión muscular que le mantuvo casi tres meses de baja; el necesario regreso de Natan, pieza clave de la defensa, tras su suspensión en Europa; La reivindicación de Marc Roca tras su gran gol tras quedarse sorprendentemente sin minutos en la debacle del pasado jueves ante el Sporting de Braga; o el gran momento de Abde, imparable, y Cucho, que salió lesionado al descanso, son otras buenas noticias de una victoria fundamental a nivel clasificatorio, pero sobre todo emocional. Porque la decepción provocada por la eliminación europea casi puede quedarse en un mal sueño si el Betis cierra la temporada metiéndose en la Liga de Campeones más de 20 años después.