Azotes, enojos y mucho más. Mestalla no puede más. La fractura entre el estadio de Valencia y Carlos Corberán es evidente. Desde hace unos meses, el divorcio entre afición y entrenador aparece en cada partido. Los resultados no ayudan y la dinámica empeora las cosas. El club tiene nuevo entrenador, pero la situación en la grada parece difícil de revertir. En el partido contra el Atlético la afición cargó duramente contra el equipo de Cheste. Los cánticos de "Corberán dimite" mutaron a "Carlos vete ya" y la protesta fue generalizada en varias fases del primer tiempo.
Cuando el equipo de Simeone, que estaba en Mestalla con el equipo suplente y varios canteranos, presionó, la grada se olvidó de "remar" y evidentemente presionó al técnico. Los cánticos, que comenzaron desde las gradas, se escucharon en todo el estadio. La grada, cansada de la situación, también dirigió sus protestas hacia los jugadores y el palco, pero el grueso de las quejas, en los primeros 45 minutos, en los que el partido dejó mucho que desear, se dirigieron hacia Corberán.
Los cánticos contra el técnico se complementaron con protestas contra los jugadores. Desde la grada se les llamó en varias ocasiones "mercenarios" y se coreó ruidosamente "mañana es día libre", dirigido a los descansos que el técnico ha dado a los jugadores en los últimos meses pese a la marcha del equipo que, a falta de cuatro jornadas, sigue luchando por evitar el descenso a Segunda División.