El gol es cosa de todos en el Alavés, aunque la responsabilidad siempre recae en los delanteros. En un equipo con tan pocos especialistas a la hora de encontrar el gol, más allá de su dupla atacante, la aportación de cualquier jugador es bienvenida. Quique Sánchez Flores no cuenta con ningún jugador, salvo Lucas Boyé y Toni Martínez, que ha marcado más de dos goles en lo que va de Liga. Un problema que apunta directamente a todos aquellos jugadores que actúan en el centro del campo.
Sin embargo, Antonio Blanco puede presumir de haber encontrado un atajo para llegar a la meta. El centrocampista andaluz no sabía lo que era marcar un gol en sus primeros 126 partidos como profesional. Ni en sus escasas apariciones con Real Madrid y Cádiz ni en sus tres primeras campañas en Vitoria. Más allá de su calidad organizativa y su enorme capacidad defensiva, el gol no formaba parte de su repertorio.
Todo ha cambiado esta temporada. Blanco ya suma dos goles en lo que va de la segunda vuelta. Marcó el gol que abrió el marcador a finales de enero en la victoria sobre el Espanyol y el pasado sábado volvió a hacer lo propio ante el Athletic. A diferencia de su debut como goleador profesional, el gol que marcó en el derbi sirvió de poco al Alavés que acabó perdiendo tras la reacción mostrada por el conjunto rojiblanco tras su paso por el vestuario.
Blanco es uno de los líderes del vestuario, el encargado de llevar el brazalete y pese al golpe del sábado tiene plena confianza en sacar adelante la situación. "En el lado defensivo tenemos que ser más sólidos y en el ataque seguir como lo estamos haciendo ahora. Tenemos que seguir siendo optimistas y contentos en el trabajo. Cada uno tiene que sacar su mejor versión y tenemos que ayudarnos unos a otros. Tenemos que ser fuertes mentalmente, seguir unidos y apoyarnos".