Sólo ha jugado 11 partidos en Primera División y cada día va a peor. Ángel Pérez se ha convertido en el dueño indiscutible de la banda derecha de Mendizorroza. Le costó encontrar un hueco en Coudet, pero la llegada de Quique Sánchez Flores le ha espoleado hasta el punto de ser uno de los jugadores más importantes del último mes de competición. Su verticalidad es, junto al momento de Toni Martínez, el principal argumento ofensivo al que se aferra el Alavés para soñar con la permanencia.
El habilidoso jugador disfruta del nuevo dibujo de Quique. La apuesta por los tres centrales le permite actuar como lateral, con más espacio y protagonismo para volar por la banda derecha. Y eso es lo que hace cada vez que recibe el balón. Busca a su rival, lo enfrenta y casi siempre gana los duelos para rematar las jugadas con centros laterales. Un cuchillo que ha hecho olvidar a Carlos Vicente en apenas cuatro meses y que se ha convertido en jugador indiscutible para Quique.
Pérez se mostró entusiasmado al final del partido con el ambiente que se vivía en Mendizorroza, donde el Alavés no ganaba desde el 25 de enero. "La afición es increíble. Nos ha llevado hasta el final. Eso es lo que tenemos que analizar hoy junto con la fortaleza anímica del grupo. Veníamos de un partido complicado como el del martes y hemos sabido recuperarnos de un golpe tan duro como encajar un gol. Mendizorroza ha estado encima de diez".
A nivel individual, el exjugador del Huesca va mejorando con el paso de los partidos y se ha convertido en una amenaza para cualquier equipo. "Ha sido un partido duro. Mojica es un gran extremo y le tengo mucho respeto. En el campo tengo que ser yo mismo y afrontar el partido de la mejor manera posible sin mirar al rival. Eso es lo que me ha traído hasta aquí. Tengo mucha confianza gracias a mis compañeros y al cuerpo técnico".