El Mundial de 2026 está a la vuelta de la esquina. Organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, esta edición marcará un hito al convertirse en el Mundial más grande y con mayor número de participantes de la historia. Las expectativas de la afición están por las nubes, no sólo por el nivel deportivo, sino también por la repercusión mediática que lo rodea. En los actos inaugurales se rumorea que participarán grandes estrellas internacionales, como Shakira y Madonna, lo que promete convertir cada inauguración en un espectáculo de entretenimiento de primer nivel mundial.
Sin embargo, World Weather Attribution (WWA), una asociación de científicos, advierte que varios partidos corren el riesgo de sufrir temperaturas muy elevadas que ponen en peligro la seguridad de los jugadores. "Utilizando un modelo estadístico aplicado a las observaciones, encontramos que en el Mundial de este año se esperaría que 26 partidos se jugaran en condiciones de al menos 26°C, de los cuales 9 se jugarían en estadios no refrigerados", afirmaron.
El calendario de la Copa del Mundo no sólo enfrenta desafíos logísticos, sino también una realidad climática que la ciencia ya ha calificado de "peligrosa". Los investigadores han puesto la lupa en tres sedes críticas: Miami, Kansas City y East Rutherford, cuyos estadios al aire libre podrían convertirse en auténticas ollas a presión para los jugadores.
Es por eso que desde el comunicado insisten en introducir condiciones más sólidas que garanticen la seguridad de la integridad de los deportistas. Entre ellos, incluir descansos más prolongados y protocolos que aseguren el bienestar del futbolista. La FIFA ya informa que están trabajando con las autoridades y los médicos para garantizar una competición segura para todos.
La FIFA ha diseñado un robusto plan de contingencia ante la amenaza del calor extremo en el Mundial de 2026, centrado en el seguimiento científico y la modificación de la logística del juego. La piedra angular de esta estrategia es el índice WBGT (temperatura de bulbo húmedo y globo), una métrica que combina calor y humedad para evaluar el estrés térmico real del cuerpo, si este marcador alcanza los 28°C se activa una alerta de seguridad, y si llega a los 32°C se imponen medidas de emergencia obligatorias. Entre las acciones ya confirmadas destacan los descansos para hidratación de tres minutos por tiempo en todos los partidos y la instalación de bancos calefactados en los estadios al aire libre, garantizando que tanto titulares como suplentes cuenten con refugios térmicos durante la competición.